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Blog En analógico y en digital - Rubén Sánchez Antuña

Rubén Sánchez Antuña

Ingeniero de telecomunicación, diplomado en economía y postgrado de especialista en economía de las telecomunicaciones. Como escritor tiene publicados cinco libros: "Dos estrelles nel firmamentu infinitu","El murmuriu d'un mieu ensin nome","Dos visiones asturianes de le...

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Reflexiones sobre las TIC y la sociedad de la información


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  • 21
    Enero
    2012

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    LA MISMA SOPA DE SIEMPRE

    Ha sido esta una semana de protestas en Internet contra las futuras leyes estadounidenses que pretenden penalizar la distribución en Internet de contenidos protegidos por derechos de autor. Estas leyes “antipiratería” bautizadas como SOPA (Stop Online Piracy Act) discutida en la Cámara de Representantes, y PIPA (Protect IP Act) en el Senado, trascienden  las fronteras norteamericanas,  pues prevén que se pueda actuar contra los teóricos páginas web infractoras de cualquier parte del mundo, bloqueándolas en primer lugar, eliminando sus enlaces en los buscadores y sancionando incluso a quienes tengan o mantengan relaciones comerciales o publicitarias con ellas.

    No creo que  merezca la pena discutir a estas alturas si la descarga de contenidos protegidos con derechos de autor es un delito o no, ni tampoco debatir si ese tipo de leyes pueden frenar la innovación y evolución de Internet (con este tipo de leyes hubiera sido muy difícil desarrollar YouTube, Flickr, Google, Yahoo, Wordpress, Amazon, Spotify o NetFlix etcétera). Lo que sí quiero resaltar rotundamente es su inutilidad e ineficacia.

    Me sorprende que siga habiendo gente que no se dé cuenta –o no se quiera dar cuenta- que no se puede censurar la Red. Que hay un antes y un después de Internet. Que ni los internautas que se descargan contenidos son criminales, ni las páginas donde acceden son antros virtuales de perdición moral. Hay dos puntos que debieran tenerse claros en esta problemática:

    1º. Las leyes de propiedad intelectual deben adaptarse de una vez y asumir el gran cambio que supone Internet, que es y será el principal canal de distribución y difusión de contenidos a nivel mundial.

    2º. Que las compañías que viven de esos contenidos adapten sus ciclos de negocio a los nuevos tiempos y que no pretendan seguir haciendo sangre en el bolsillo del usuario con unos precios abusivos y desorbitados de CDs, DVDs, libros y lo que sea. Su oferta, lo quieran o no, debe adaptase a Internet.

    De no tener claro estos dos puntos, se seguirá de manera estéril intentando censurar la Red. No consigo explicarme cómo en las democracias occidentales, nuestros políticos parecen no tenerlo claro y llevan ya muchos años como aquel músico que siempre tocaba la misma pieza musical, pero cada vez un poquito más alto.

     

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