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Blog El mundo en directo - Ana Vega

Ana Vega

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. De ahí nace este blog, para tratar de comprender la situación del mundo actual. Una pequeña selección ...

Sobre este blog de Sociedad

En este blog encontraréis crónicas sobre mis vivencias en los países conflictivos que he tenido ocasión de visitar. Escribiré sobre la situación de los refugiados sirios en Jordania, sobre la coacción de las grandes multinacionales en los países árabes, las condiciones paupérrimas en las que viven d...


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  • 21
    Enero
    2014

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    "Ojalá hubiera muerto una sola vez en Siria"

     “Cuando llegué a Jordania sentí que moría cada día dos veces. Ojalá hubiera muerto una sola vez en Siria”

    Cuando escuché a Mostafa, refugiado sirio en Jordania, pronunciar estas palabras, derramé algunas lágrimas, y él conmigo.

    Todo empezó el primer día que llegué a Jordania, a finales de noviembre. Aterricé en Amman sobre las 22h y me dirigí al hostel que tenía reservado en Madaba, ciudad cristiana de Jordania. Allí conocí a Mostafa, con quien compartí un té, como es habitual en la cultura árabe. Comenzamos hablando de mis planes de viaje, de mi familia, de mi trabajo, en fin, de asuntos que ahora me resultan triviales solo con imaginarme la situación que está viviendo él. Mostafa es un refugiado sirio en Jordania, sin pasaporte y sin opciones de regresar a su país, desterrado por no aceptar alistarse en el ejército en una guerra en la que no creía. En la que no cree. 

    La guerra lo destruye todo. Destruye vidas y esperanzas. Mataron a su padre y a su primo, y dispararon a su mejor amigo en la pierna. Mostafa sacó a su amigo del campo de batalla y fueron trasladados directamente a un campo de refugiados. Allí compartieron todo, las vejaciones y humillaciones, el hambre, el miedo, y, sobre todo, la insoportable incertidumbre de no saber dónde y cómo estaban sus seres queridos, si es que siguen estando, o siendo. Mostafa acompañaba a su amigo incluso al baño, porque dependía absolutamente de alguien con su pierna herida. Como abstraído en sus vívidos recuerdos, Mostafa me explica lo que le decía su amigo en esas circunstancias: “Ni siquiera mi hermano haría todo esto por mí”.

    El día a día de los refugiados sirios en Jordania

    Mostafa trabaja 24 horas al día, siete días a la semana. Duerme en la recepción del hostel que gestiona, en condiciones paupérrimas, porque le han despojado de todos sus derechos, de su pasaporte, de su libertad y, sobre todo, del acceso a información sobre su familia, sitiada en Alepo. Le pregunté cuáles eran sus planes de futuro y su respuesta fue contundente: “Sobrevivir”. Sobrevivir día a día ya que no murió aquel día en Siria. Derrama de nuevo algunas lágrimas y yo con él, y luego se ríe, comentando lo ridículo que resulta en su cultura que un hombre llore. Reímos y lloramos a la vez, aunque el mero recuerdo de sus vivencias se ha anclado en mí y me parte el corazón pensar en los miles de refugiados sirios que, como Mostafa, han perdido a sus seres queridos, su identidad y las ganas de vivir por una guerra absurda, como todas las guerras. Absurdas. Dolorosas. Desoladoras y desgarradoras.

     

     

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