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El centro de Mühren
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Nacho Azparren

Álvaro Faes y Nacho Azparren son los encargados de escribir sobre todo lo que rodea a la gran cita futbolística del verano.

Sobre este blog de Mallorca

Arnold Johannes Hyacinthus Mühren (Volendam, Holanda, 1951) es posiblemente el héroe anónimo más importante de la historia de la Eurocopa. De sus pies nació el centro que Van Basten convirtió en la imagen más reconocible del torneo continental: aquella volea imposible que dio a Holanda su único gran...


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  • 27
    Junio
    2012

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    España y las tendencias

    Hace unos años, no tanto tiempo, se decía que el futuro estaría marcado por otro estilo de futbolistas. Los portentos físicos se imponían y el talento quedaba relegado a un segundo plano. Para alguien nacido en los 80, una infancia dominada por los temibles equipos del calcio italiano marca. En los 90 nadie discutía a los italianos. Sus entramados defensivos eran más difíciles de interpretar que el más duro de los sudokus y el centro del campo estaba minado por jugadores donde la capacidad atlética era absolutamente necesaria para triunfar. Basta un ejemplo: Jugovic y Deschamps formaban el que se decía el centro del campo perfecto. Tácticamente impecables, obedientes hasta la obstinación, sin una sola concesión para la improvisación.

    Llegó el cambio de siglo y con él, el hundimiento del fútbol italiano. La globalización hizo que la Premier League explotara y fuera vista como el modelo a seguir por muchos. El Chelsea de Abramovich se convirtió en el símbolo del siglo XXI, un equipo sin tradición ganadora que a base de inversión amenazaba alterar el reinado de la tradición. Mourinho se hizo cargo de un equipo con excedente de músculo. Makelele, Essien, Lampard, Kalou, Mikel... Guerreros al servicio del grupo, para los que la fantasía era un asunto pasado de moda. Para entonces, la presencia de los llamados "pivotes defensivos" era innegociable. Contención, equilibrio, sentido táctico y demás palabras vacías eran los adjetivos empleados cuando su aportación era difícil de explicar

    Surgió la España de Luis Aragonés en semejante perspectiva y cambió la tendencia. En la Eurocopa de 2008 se apostó por el talento. Senna hacía las labores de contención, poniendo de manifiesto qué es lo que se buscaba. Xavi, Silva e Iniesta le acompañaban en el centro del campo. Apoyado en lo que Cruyff había descubierto hace unos años y Rijkaard había dado continuidad, España logró encontrar su identidad, explotar sus virtudes y, como premio añadido, ganar títulos. Lo hizo un centro del campo poblado de talento: Busquets, Alonso, Xavi, Iniesta y Silva se alejan del perfil de gladiador de los equipos italianos de los 90 y los ingleses de principios de siglo. Para entonces ya se había dejado de hablar de contención. Y, lo que es aún más sorprendente, ha logrado influir en tradiciones muy marcadas.

    Italia siempre ha disfrutado con el resultado, sólo y exclusivamente con el resultado. Hasta que Prandelli llegó al banquillo y logró dar una vuelta de tuerca a un estilo demasiado anclado en el pasado. Que Pirlo sea el jefe es razón suficiente para creer en un cambio que ha llevado a la "azzurra" a ser el protagonista del balón en sus partidos. Lo de Alemania es más claro. Sería injusto atribuir la mutación en el juego alemán al ejemplo Español -en 2006, Alemania ya apostó por un fútbol diferente al que marcaba su historia-, pero sí es cierto que los éxitos españoles han ido reforzando la tesis de Löw. Los dos están en semifinales, junto a Portugal, un híbrido, con un centro de campo donde predomina el talento -Moutinho, Veloso y Meireles se acercan bastante al corte español-, pero que todo planteamiento queda en segundo plano al entrar el balón en contacto con Cristiano Ronaldo, el jugador más influyente de Europa.

    Las semifinales de 2012 son un perfecto ejemplo de la evolución del fútbol moderno. El debate se sitúa ahora sobre el exceso de toque, sobre la falta de verticalidad, cuando hace unos años había que lamentar las actitudes defensivas -Grecia ganó una Eurocopa de la forma más cínica que se recuerda-. España, Portugal, Italia y Alemania se presentan en la penúltima ronda con las ideas muy claras, consecuencia directa de los éxitos de la Roja en los últimos años. La tendencia ha cambiado. Los centros del campo de los semifinalistas así lo reconocen. 

     
    Nacho Azparren

     

     

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