Blog 
El blog de Pilar Garcés
RSS - Blog de Pilar Garcés

El autor

Blog El blog de Pilar Garcés - Pilar Garcés

Pilar Garcés


Archivo

  • 28
    Junio
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Palma, castigada por el desamor

    Si yo fuese una de las personas por cuya culpa Palma ha quedado en la encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) como la segunda ciudad con peor calidad de vida de España, no podría dormir. Sin embargo, por suerte hace un par de semanas se estropeó la farola de la esquina de mi calle, motivo por el cual a las dos y media de esta madrugada ha aparcado a tres metros de mi ventana abierta por la ola de calor un camión  con el motor en marcha  con un elevador, para que dos técnicos procediesen a cambiar unos fusibles o una bombilla, no me ha quedado claro pese a que hablaban bastante alto para poder entenderse sobre el estrépito del vehículo. ¿Lo pilla, señor alcalde? Pues que no necesito problemas de conciencia para un buen insomnio un martes cualquiera: mi insomnio es municipal y consistorial, gracias. Si a la mañana siguiente de la gran algarada farolera me encuentro a un encuestador de la OCU, lo mínimo que le voy a decir es que aquí no se puede vivir. Aunque yo me había acostado con la idea de escribir un canto de veneración a la ciudad más bella del mundo, la más luminosa y la menos afortunada en amores. O en gestores, que tendría que ser lo mismo pero no lo es. La Marilyn Monroe del Mediterráneo.
       
    Los palmesanos opinan que la capital balear ha desmejorado al máximo en los últimos cinco años, cuatro del gobierno del Pacto de Progreso y medio de cada alcalde popular anterior y posterior. Sólo Las Palmas de Gran Canaria tiene una peor apreciación para sus habitantes, y no debe ser casualidad que se trate de dos ciudades turísticas con tendencia a volcarse en el visitante olvidando al residente. Megaurbes problemáticas como Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla puntúan mejor que Palma. Badalona, Murcia, Hospitalet de Llobregat, Vigo o Cartagena también logran contentar más a sus vecinos. ¿Alguien desea pensar en ello? La encuesta refleja que el urbanismo, la gestión pública y la oferta cultural merecen la peor consideración por parte de los palmesanos, muy críticos asimismo con la seguridad, la atención sanitaria, la educación o el desempleo. De alguna forma se ha logrado que los factores negativos que conocemos como ‘crisis’ se asocien con virulencia a la imagen de Palma, creando un peligroso desapego. El que le han demostrado sus gobernantes, empeñados en desatinos con dispendios suculentos como el metro, el Palma Arena o el Palacio de Congresos, se ha trasladado a la opinión pública porque, no nos engañemos, hace cuatro años no había recesión pero esta ciudad no progresó adecuadamente. Y las otras sí.
       
    Pamplona, Vitoria o Logroño son las capitales donde la gente vive más a gusto. Del mismo tamaño que Palma, pero con mucho peor clima, se han volcado en hacerse amables, accesibles, respirables, cómodas, manejables, divertidas, apetitosas. Ni siquiera hace falta irse tan lejos, basta observar la limpieza de Ciutadella o la animada modernización de Eivissa para constatar sus avances. ¿Y Ciutat? Ahora tiene un nombre más largo, pero su magnífico Paseo Marítimo sigue siendo una autopista de día y un gigantesco parking de noche, el tráfico es imposible y el transporte público deplorable, los polideportivos escasean, hay pocos bancos y menos sombras, está sucia y descuidada, resulta hostil. Los días de fiesta, los palmesanos escapan. Muchos salen del término municipal, pero algunos llegan solo hasta la orilla del mar, desde donde se giran para contemplar con la suficiente distancia la ciudad más bonita del mundo, si no la mejor. A pesar de todos.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook