Blog 
El blog de Pilar Garcés
RSS - Blog de Pilar Garcés

El autor

Blog El blog de Pilar Garcés - Pilar Garcés

Pilar Garcés


Archivo

  • 05
    Enero
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Otro divorcio para Rouco Varela

    Lo dijo el otro día en la radio Gregorio Peces Barba, prohombre ante quien juró la Constitución el príncipe Felipe a sus 18 años y nada sospechoso de ser un fanático empeñado en dinamitar los pilares del Estado: "Urdangarin será miembro de la familia real hasta que se divorcie, otra cosa es que se le aparte de las actividades de la corona. Pero de la familia seguirá siendo, así son las cosas". Acabáramos. O sea, que no basta con que retiren su efigie del museo de cera de Madrid. O sea, que no basta con que el secretario del subsecretario del portavoz de la Casa de Su Majestad emita un comunicado diciendo que no está invitado a participar en el amigo invisible de los Borbón este año. O sea, que no basta con no volver a dirigirle la palabra en público y visitarle en privado en una estación de esquí norteamericana. O sea, que no basta con el destierro dorado, esa medida tan retro y tan de las monarquías. O sea, que no basta con generalizar ("hay gente corrupta") como hizo el rey en su discurso de Nochebuena, sino que hay que personalizar: el marido de la infanta Cristina todavía lo es, y está imputado en varios presuntos delitos que tienen que ver con la distracción de muchísimo dinero público, ahora que no hay ni para pagar la calefacción de las escuelas. Un yerno es un yerno, como una rosa es una rosa.
     
    Los políticos, esa casta de intocables que se dieron un pequeño susto con los indignados del 15M del que ya se han repuesto, aplaudieron cerradamente a don Juan Carlos el día de la apertura de la legislatura. Se supone que nos representan y que aplaudieron de nuestra parte, pese a que a mí personalmente me ha molestado un poco constatar que cuando el monarca conoció allí por 2006 las actividades suculentas de Urdangarin su reacción fue alejarlo y no ordenarle que devolviera la pasta o acudir a la justicia. Aplaudieron porque son el poder palmero del Estado, que lo entiendan los jueces y fiscales valientes, y porque saben que la supervivencia de sistema es la suya propia y la de sus privilegios. Ovacionaron a una familia real que de repente ha mermado tanto que sobran sillas en todos los catafalcos. Una familia que como siga así se va a convertir en uno de esos núcleos modernos que no gustan nada a la Iglesia, una familia monoparental formada por un padre y un hijo que de cara a la galería democrática viven solos, sin esposas divorciadas, hermanas divorciadas, hermanas expatriadas y madres ausentes que van a su bola. Un grupo social atado por una línea sucesoria al trono de España que daría mucho juego en una comedia como Dos hombres y medio, pero no tanto en un boletín oficial.

    Todos los indicios apuntan a que Urdangarin transitará en breve la senda marcada por Marichalar, a no ser que alguien halle una solución imaginativa que no sea ese cese temporal de la convivencia que dio para tantos chistes, ni el ostracismo en tiempos de internet. Lo pensé mientras veía la imagen de monseñor Rouco Varela dando la comunión a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, una señora que ha heredado un cargo público como otras heredan el abrigo apolillado de astracán o la vajilla incompleta de Bidasoa. Tenía muy mala cara el hombre, como de preocupación, pese a haber montado en la capital otro de esos jolgorios multitudinarios que ya parecemos la iglesia evangélica. Se debe ver venir que todo este marrón judicial que se cierne sobre los duques de Palma acabará indefectiblemente en un tribunal de su competencia, el de Rota. Y entonces a ver qué.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook