Blog 
El blog de Pilar Garcés
RSS - Blog de Pilar Garcés

El autor

Blog El blog de Pilar Garcés - Pilar Garcés

Pilar Garcés


Archivo

  • 04
    Mayo
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    La identidad digital

    Tal vez Twitter sea como las fluorescentes, que dan toda la luz pero también resaltan la imperfecciones (si las hay, y suele haberlas). Los padres preocupados porque sus adolescentes cuelgan cualquier cosa en Internet, desde sus planes inmediatos a imágenes comprometidas, van sucumbiendo al innegable atractivo de las distintas redes sin molestarse en solicitar adiestramiento a los hijos que se han criado en el concepto digital de vida social. Y hacen lo mismo o más. Arrinconado por la investigación abierta por la Cámara de los Comunes británica sobre las prácticas posiblemente delictivas de su desparecido tabloide News of the World, que espiaba los teléfonos de políticos, artistas y víctimas del delito, el magnate de la comunicación Rupert Murdoch se despachó en su cuenta de microblog con unos cuantos comentarios despectivos sobre los conservadores ingleses, a los que llamó "viejos pijos" y se mofó de las medidas económicas emprendidas por el asfixiado David Cameron. Preguntado por un miembro de la comisión que escruta la actividad de sus empresas si se ha distanciado de su querido amigo el jefe del Gobierno por no adjudicarle un conglomerado de televisión tras el escándalo de las escuchas lo negó y dijo: "No se tome mis tuits demasiado en serio". El millonario octogenario que siempre ha despreciado las nuevas tecnologías de la comunicación, y cuyo primer avatar en Twitter le mostraba en chándal, dio la clave a los parlamentarios para que en las conclusiones de su informe le declarasen el lunes "no apto" para dirigir una multinacional dada su "ceguera voluntaria" a las actividades ilegales de sus periódicos. No es un tipo serio, o sea.

    Existe un concepto nuevo que a Murdoch le patina, imagino que debido a la magnitud de sus problemas en vida real, que es el de identidad digital. Viene a consistir en la suma de rasgos de un individuo o un colectivo que actúan en medios de transmisión digital. Se la va construyendo uno mismo con sus acciones virtuales. Vamos dejando un rastro de opiniones, gustos, compras, intereses y valoraciones que otros pueden sondear para su propio provecho, con el propósito de vender o controlar, pero que nosotros podemos también manejar de forma que nos beneficie. Murdoch 2.0 largó contra sus enemigos lo que le permitieron los 140 caracteres de Twitter sin pensar que su opinión volaba hasta sus miles de seguidores y que ésta le pasaría factura. No vigiló sus formas tal vez confundiendo la red social con un foro cerrado del Club del Chiste, o con una reunión de Magnates Anónimos. No cuidó lo que tecleaba, como se cuida un editorial de periódico (tal vez este ejemplo, visto lo ocurrido con sus tabloides no sea demasiado bueno). Hizo daño a su imagen por la vía de la contradicción, o simplemente generó la polémica que tanto le gusta.

    Algunos tiemblan porque la inmediatez de las nuevas vías de comunicación deja al descubierto las carencias de criterio y formación si existen, y les proporciona amplificación. Evidentemente, si Rupert Murdoch hubiese escrito a mano sus burlas al Gobierno de Cameron, ido a comprar un sello y buscado un buzón tal vez se hubiese pensado dos veces qué estaba haciendo exactamente. La cuestión no reside en si Twitter es un medio creíble porque se trata de un canal: la fiabilidad es de cada usuario, que se la trabaja o se la carga con su actividad personal. Murdoch 2.0 no aprendió de David Bisbal 2.0, que se creó una identidad digital de idiota en un tiempo récord, así que debió exiliarse de Internet para cortar por lo sano. No pasa nada, todo transcurre a un ritmo vertiginoso en la red, quien no se haya arrepentido de un tuit alguna vez que les arroje la primera piedra.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook