Blog 
El blog de Pilar Garcés
RSS - Blog de Pilar Garcés

El autor

Blog El blog de Pilar Garcés - Pilar Garcés

Pilar Garcés


Archivo

  • 27
    Septiembre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    La gente es el enemigo

    Pasé un par de semanas antes del 25S por delante del Congreso de los Diputados con sus vallas metálicas cercando los leones y sus vallas metálicas dispuestas para cortar el tráfico en la calle durante los plenos parlamentarios. La sensación, pues era domingo, basculaba entre Corea del Norte y la inmensamente desierta Tiananmen, pero en castizo. Los turistas se hacían fotos en lo que más que nunca asemejaba un decorado de cine. Muy ridículo. “Pero, ¿qué pasa aquí?”. “Que los políticos tienen miedo de la gente”. Vaya por Dios. Una piensa durante años que la soberanía reside en el pueblo, que tiene derecho a estar de un humor de perros, y resulta que en realidad se encuentra en los smartphones desde los que  los honorables envían videos eróticos caseros a sus ex o en los micrófonos a los que sus señorías gritan “que se jodan” mientras se aprueba una rebaja en la prestación de desempleo. Daba pena ver el Congreso tan explícitamente aislado de la ciudadanía, el nuevo enemigo, ni la Casa Blanca evidencia en sus medidas de seguridad semejante terror al prójimo, aunque solo sea por una cuestión de imagen. Los políticos como gremio empiezan a notar la crisis. Suyos son los millones de parados, los rescates a los bancos con dinero público, el empobrecimiento de la educación y la sanidad, los programas incumplidos, los escándalos de corrupción y el miedo al futuro, pero siguen viajando por la cara y cobrando sus sueldos íntegros por hacer una pregunta al mes o echar las culpas a Bruselas. Las urnas les amparan, lo que no significa que puedan vivir por más tiempo en una urna de cristal.
       
    Muchos de los que se han hartado de esta casta que no da señales de productividad ni de arrepentimiento son votantes que rodearon el martes las vallas del Congreso, con ánimos más o menos exaltados, y se llevaron unos buenos porrazos del cerco de seguridad más gigante de la historia de la democracia mientras dentro se desarrollaba un pleno impecable. Fue edificante ver cómo la policía, que no cobrará su extra de Navidad, no renuncia por semejante minucia al trabajo bien hecho, que tomen nota sus jefes para abundar en futuros recortes. La sobreactuada y millonaria Dolores de Cospedal, quien se lleva tres sueldos políticos pero quiere quitar la remuneración a los parlamentarios autonómicos para laminar a la oposición, les comparó con Tejero. Ya de noche los diputados abandonaban el búnker con cara de circunstancias, imagino que orgullosos del trabajo bien hecho y de su gran conexión con la cruda realidad. Solo sonreía ampliamente Mariano Rajoy, retratado en Nueva York porque no pudo irse más lejos, en medio del matrimonio Obama. Y en otra cadena, el engolado José Bono, que nos castiga con la promoción de sus memorias aunque solo deseamos olvidarle.

    El jueves de la semana pasada, Palma celebró su Nit de l’Art también con blindaje. Los próceres isleños, que solo superan a sus compañeros peninsulares en canguelo, recorrieron unas exposiciones que ni les importan ni les interesan entre fuertes medidas de seguridad pagadas por el contribuyente, por si alguna performance les asaltaba por la espalda o les gritaban cuatro filosofías. Ojalá las órdenes de alejamiento para proteger a las mujeres maltratadas tuvieran tamaña eficacia, que no suelen. Así viven los políticos la cultura, con el preservativo puesto, no sea que se les pegue algo. Qué pena dan, en sus tambaleantes torres de marfil y tan necesitados de cariñito como la malograda Whitney Houston en El guardaespaldas. O como Estefanía de Mónaco, que todos sabemos cómo acabó con su escolta.
     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook