Blog 
El blog de Pilar Garcés
RSS - Blog de Pilar Garcés

El autor

Blog El blog de Pilar Garcés - Pilar Garcés

Pilar Garcés


Archivo

  • 12
    Abril
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Ayer caminé con Guillermo

    "Que Guillermo Nagore ha dejado el trabajo y se va a pie desde Finisterre hasta Jerusalén”. ¿Perdona? ¿Cómo has dicho? “Si le preguntas te contesta que el médico le ha dicho que ande”. Así me llegó la primera noticia de un proyecto magnífico, de esos que te producen una mezcla de susto, envidia y admiración. Se llama La memoria es el camino y consiste en transitar en solitario los 7.050 kilómetros que separan el cabo gallego donde el mundo se acaba de la Ciudad Santa con un propósito: reclamar una política de Estado sobre el alzhéimer. Redactor jefe del Diario de Noticias de Gipuzkoa, de la promoción siguiente a la mía en la Facultad de Periodismo de Navarra, Guillermo trazó un paréntesis en la actualidad para seguir el instinto, imagino que es una de esas veces en que haces lo que sientes, no te queda otra. Una pasión con mucho recorrido, vamos, que cuenta con el soporte de la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias (CEAFA). Con un poco de suerte, se comerá las uvas junto al Muro de las Lamentaciones, pero no hay más meta que el propio viaje, ni tampoco prisa. Para entonces, habrá relatado montones de historias de personas que vieron desaparecer sus recuerdos, y de las familias que los cuidan sin descanso, para que quienes deben asumir la responsabilidad de ayudarles no olviden el encargo.

    Desde las redes sociales, muchos acompañamos a Guillermo en su peregrinación, que empezó el 18 de marzo y ya va por Gijón, 438 kilómetros por el Camino Norte de Vuelta de Santiago, no muy bien señalizado, lo que hace que se pierda a menudo, cansado con su mochila a cuestas. Lo cuenta todo en su web (www.lamemoriaeselcamino.com), con momentos desternillantes como “aquello del diluvio universal fueron cuatro gotas”, o “el ordenador se me ha muerto... qué desastre... vaya, resulta que estaba mal enchufado”, o “estoy por pegarme un tiro en el pie como Froilán a ver si descanso siete días”. En cada recodo del camino le esperan personas dispuestas a darle cobijo y compañía, y que de paso le proporcionan historias tan impresionantes como reales sobre esta enfermedad incapacitante. Como la de la mujer que a los dos años de edad se marchó de Bretaña y nunca volvió a escuchar su idioma propio, pero al final de sus días, devoradas ya sus vivencias de adulta, sólo hablaba en bretón. O la de Agapita, que pasó la vida en el pazo cuidando a sus mayores y de repente empezó a comportarse de forma extraña, y cuando su hermana se hizo cargo de ella se percató de que malas personas habían aprovechado su merma para arrebatarle todas sus cosas.

    Ayer yo caminé con Guillermo (@gnagore), que conoció la situación asistencial del alzhéimer en Gijón, sus proyectos y necesidades. Hoy sale para Villaviciosa y mañana quiere llegar a Ribadesella. Caminar te da una perspectiva cercana del prójimo. Correr está bien si quieres escapar de quienes te piden explicaciones sobre los recortes sociales en los pasillos del Senado, pero no se puede huir siempre. Andar invita a conectar con lo que realmente importa, a ajustar prioridades, a ir con tiento. Hay quien lanza números al aire como si fueran cuchillos y se olvida de que detrás hay enfermos y cuidadores cuyas dificultades no son abstractas sino palpables y concretas. Personas cuyos recuerdos se deterioran a la vista de quienes les aman, que siguen al pie del cañón porque en materia de afectos no hay déficit que valga. Al pie del cañón. A pie, como Guillermo, que ya se ha levantado hoy a las seis de la mañana con un horizonte muy claro: avanzar.
     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook