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El Análisis
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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 10
    Febrero
    2014

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    ¿Y ahora qué?

    Pues nada. Que Oltra no es bueno, ni malo, sino todo lo contrario. Si gana el Alcorcón, se va a la calle; si la victoria sonríe al Mallorca, se queda. ¿Y si empatan? Eso, ahora la pregunta del millón. Se lo dije el viernes a un compañero que, aunque el farol carezca de importancia, me guardará de mentir: si yo fuera entrenador, me enfrentara a la zaga que ensayó Oltra y perdiera el partido, tendrían que colgarme. No habían transcurrido ni diez minutos y el gol de Juli ya me había dado la razón. ¡Nsue de lateral con Ximo cubriéndole las espaldas! ¡Que baje Dios y lo vea! Menos mal que Antonio López regresó a la banda izquierda para defender con experiencia y darle sentido al balón. Fue, con Moreno, el contrapunto a la banda opuesta que fue una autopista para el limitado equipo local.

    Sigamos dando pistas, por si sirve de algo a la hora de buscar la respuesta. A la media hora la ¿delantera? del Mallorca no había disparado a puerta ni una sola vez. Ni siquiera fuera de los tres palos. Con el portero de vacaciones, el primer remate salió de las botas de Thomas, caótico como de costumbre, en dirección al cielo de Madrid. Todo ello como producto del 4-1-4-1 dispuesto por el técnico, con Iriney por delante de los centrales, el ghanés y Generelo por dentro. Y Gerard, arriba, más solo que la una y no la del mediodía, sino de madrugada; es decir, sin luz. Agotado de correr para un lado y el otro sin tocar bola, no fue sustituido hasta el minuto 81, cuando llevaba más de veinte arrastrándose inútilmente bajo una arreciante lluvia.


    EL SEGUNDO RELEVO llegó después de que los pupilos del debutante Bordalás se quedaran en inferioridad por expulsión. Hemed, absolutamente falto de ritmo, entró por Iriney que, en apariencia, no iba a hacer mucha falta. Más en forma, Geijo tuvo que esperar sentado algún tiempo más. Antes, se supone que por algún golpe, Álex Moreno, el único estilete del equipo, dejó su posición a Asensio el día en que el estado del terreno de juego menos lo aconsejaba. Si creen que, con tanta artillería y un jugador más, la recta final del encuentro se convirtió en un acoso permanente por parte visitante, se equivocan. No es que la pólvora se hubiera mojado, sino que se la habían dejado en el vestuario. Contra viento y sin marea, priorizaron los envíos a la olla, por si sonara la flauta. Y sí, a punto estuvo pero en el área contraria, donde Bigas se hizo un lío que Miño, presa del pánico, todavía no ha conseguido entender.

    NO QUEDA SI NO ESPERAR LOS TÓPICOS DE COSTUMBRE.  Se los adelanto: que el equipo ha estado bien, ha dado la cara, que el campo no permitía mover bien la pelota, que nos han marcado muy pronto, que todavía estamos ahí, queda mucha liga, continuamos a un punto del play off, etc, etc. Para que el Éibar sea el líder de la categoría, imaginen lo que es esta Segunda. Ese Sporting que en Son Moix parecía el Milan de Sachi, ayer no pasó del empate en El Molinón frente a la Ponferradina, lo cual no es un consuelo, sino causa de indignación porque el ascenso, tal y como están las cosas, nunca será tan fácil... Para otros. Los jugadores del Mallorca lo desprecian una semana sí y otra también.   

    LA FINAL DE LA COPA DEL REY  de baloncesto la firmó un sensacional Rudy y la rubricó un menorquín, Sergi Llull. La conquista del Real Madrid se escribe en lengua balear. No fue un buen partido, pero sí un gran espectáculo. No por el brillo de los mencionados, sino por la emoción de los segundos finales que constituyen el momento más tenso del deporte de la canasta. Habría sido un prolegómeno perfecto para un domingo ciclogénetico. Pero nos quedamos sin respuestas. La tormenta sigue aquí.

     

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