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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 27
    Enero
    2014

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    Un puzzle sin encajar

    No hay ningún equipo de Segunda División con el potencial ofensivo y nominal que tiene el Mallorca, pero tampoco hay ninguno que exhiba una zaga tan endeble. El mercado de fichajes que se cierra esta semana debería servir para corregir las deficiencias que se han observado hasta este momento. La acelerada renovación de Aouate, Nunes y Martí, que presagiaba el contrapunto de la veteranía en un vestuario bastante joven, se ha revelado fallida. El portero se bate claramente en retirada, el mallorquín acusa el esfuerzo de muchos años de correr muchos kilómetros en cada partido y, el portugués, doblemente lesionado, ha pasado de contar como un parche puntual a titular por obligación.  

    La baja de Hutton en un lado, esperado hasta última hora sin éxito, y el largo descanso de Antonio López, han dejado los laterales a cargo de Kevin, que ya forzó la pasada temporada el fichaje de Luna, y Ximo, poco exigido para defender su condición de inamovible.  Por delante de ellos, el ghanés Thomas personifica el caos y sigue una curva claramente descendente posicional y activamente, desde el inicio de la temporada. Bigas, reconvertido erróneamente en defensa central, es la criada para todo. Y Agus es este jugador que no sabemos si existe, extrañamente condenado al ostracismo incomprensiblemente común a otros de sus compañeros en el vestuario rojillo.

    Con estos mimbres José Luis Oltra ha sido incapaz de dar con el candado ideal. Se vio en la necesidad de utilizar a un chaval del Mallorca B, Alex Vallejo, hasta que un par de actuaciones desafortunadas le han devuelto a Tercera División. Y así, a salto de mata, sin un líder y un grupo de capitanes no titulados para ejercer su magisterio, el equipo anda perdido en busca de una identidad de la que carece y, lo que es peor, un patrón de juego definido que no se atisba siquiera en el horizonte.

    Más que un conjunto partido por la mitad, el Mallorca de Oltra asemeja un puzzle en el que no hay una sola pieza que encaje. Al menos por lo que a la cobertura se refiere, como se pudo comprobar en Murcia una vez más.

     

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