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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 18
    Febrero
    2013

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    Un partido más y una oportunidad menos

    La permanencia ya está a dos partidos, seis puntos. Es lo único positivo ajeno al Mallorca que se puede extraer de la jornada, porque aunque el equipo dio síntomas evidentes de mejoría en una primera parte prometedora, empezó a decaer inexplicablemente justo cuando el Valencia se vio en inferioridad numérica por la expulsión de Costa y perdió lesionado a Rami, trastocando los planes de Valverde. Pobre consuelo pues el de reconocer que no triunfó quien buscó la victoria, al  contraponer el argumento de la fragilidad defensiva balear, portero incluido, y la nula efectividad goleadora debida a la falta de pólvora y puntería por muchas que sean las armas. En suma, otra oportunidad desperdiciada, una jornada menos para el milagro.

    NI CON DIEZ, NI CONTRA DIEZ. Hay una dinámica que Manzano no ha podido cambiar. Este equipo es incapaz de contar veintiun jugadores sobre el campo. Ha perdido todos los partidos en los que se ha quedado con uno menos y no ha ganado tampoco aquellos en los que el castigado fue el rival. Lo que sirvió para justificar ciertas derrotas, no ha valido para conseguir alguna victoria. A Hemed, más trabajador en la presión que despierto en el remate, se le ha encasquillado el gatillo y sus compañeros no andan mucho más finos a la hora de transformar alguna de las cinco oportunidades claras finalizadas en las botas de Gio, Alfaro, Luna, Martí y Víctor. El venenoso cóctel incluye el ingrediente de la desatención para defender los corners: dos partidos, cuatro saques de esquina, tres goles.   


    DAR LA CARA PARA QUE TE LA ROMPAN porque, eso sí, no se puede discutir la actitud de los futbolistas. Corrieron y se entregaron tanto que la última media hora parecían recién llegados de una sesión de trabajos forzados en un campo de concentración. Ahí es donde, para oxigenar los pulmones, Manzano acertó el diagnóstico pero equivocó el remedio. La entrada de Pereira, Márquez y Víctor no solamente ralentizó el juego del equipo, sino que le privaron de movilidad, desmarques de ruptura y desborde por las bandas. Mantuvo al israelí para disponer de más artilleros, cuando era mucho más necesario disponer de efectivos entre líneas, menos estáticos, para abrir la cómoda zaga local. Huelga añadir que el francés sigue sin aportar nada, el catalán bailó a ritmo de fox trot y el mallorquín fue más ingenuo que un monaguillo aspirando a Papa.

    YA ES RIDÍCULO APELAR A LA BUENA O MALA SUERTE.  Tampoco extraña que la plantilla carezca de confianza ante le sospecha de que sus males no tengan solución. No se arregla nada lamentando uno su propia desgracia, pero en este campeonato se dan circunstancias verdaderamente curiosas. Sería aconsejable intercambiar impresiones con los jugadores de la Real Sociedad que llevan nada menos que ocho jornadas consecutivas enfrentándose a equipos que acaban con alguno de sus jugadores en la caseta antes de los noventa minutos. Un dato que coincide temporalmente con el proceso del doctor Eufemiano Fuentes y acusaciones de la circulación de determinadas sustancias en el vestuario donostiarra durante su mandato.

    LA CONQUISTA DEL OPEN DE BRASIL  no ocupará un lugar destacado en la vitrina de trofeos de Nadal, pero no deja de suponer un pequeño avance en el largo recorrido de su recuperación física que, a partir de sus propias declaraciones, ofrece muchas incógnitas. Se le ha visto mejor que en Viña del Mar pero, no nos engañemos, está muy lejos de poder competir al nivel acostumbrado. Ganar le dará moral, aunque habríamos preferido escuchar que la rodilla le dejaba buenas sensaciones, en lugar de celebrar un éxito.

     

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