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El Análisis
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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 28
    Diciembre
    2013

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    Un mercado global y loco, loco, loco

    No hace tanto tiempo que la mayoría de clubs de fútbol contaban con un secretario técnico plenipotenciario en la política de fichajes. La proliferación de agentes Fifa, fondos de inversión, representantes y demás especies ha obligado a crear departamentos de dirección deportiva, con un  alto número de empleados en muchos casos, habida cuenta de que, además del rendimiento en el terreno de juego, el negocio y las cuentas de explotación se mueven en torno a los traspasos y las adquisiciones.
     
    Acertar es el verbo que define la labor de un director deportivo, aunque a veces se llevan a cabo operaciones cuyo objetivo final no es reforzar al equipo, sino conseguir rendimientos atípicos a través de los derechos de publicidad e imagen, cuando no transigir ante los intereses de uno u otro agente y cargar con futbolistas de escaso o nulo interés a cambio de obtener la cesión o transferencia apetecida. El Mallorca, por ejemplo, tuvo que quedarse con Josemi para vender a Ibagaza al Villarreal.
     
    Al margen del desconocimiento general acerca de los contenidos de los contratos, letra pequeña incluida, nadie asegura el éxito de cada incorporación. El mismísimo Barça fracasó con Chigrinsky, por citar un caso reciente, igual que el Real Madrid con Altintop. Y si los que van al mercado con dinero se equivocan, las probabilidades de error aumentan en proporción directa al menoscabo de las tesorerías.

    Un club de presupuesto medio que dé en la diana del cincuenta por ciento de sus operaciones puede darse con un canto en los dientes. El Mallorca ha rentabilizado sorprendente y fenomenalmente las salidas de De Guzmán, Iván Ramis o Gio, además de otras en anteriores etapas. En cuanto a las entradas, la mitad de ellas han funcionado y la otra integra una relación de fracasos que no hay espacio para repetir. La ecuación está equilibrada.

     

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