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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 27
    Mayo
    2014

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    Un mallorquinista de los de antes

    Antes ser mallorquinista suponía rascarse el bolsillo cada verano, sacar el carnet de abonado y, sin dejar de faltar a una sola cita, pagar un plus en dos de las jornadas del campeonato elegidas por el club, que solían coincidir con las de los visitantes de mayor cartel o partidos muy importantes, como el del sábado. Ahora, por el contrario, parece consistir en cobrar sesenta euros para viajar en barco, hacer turismo en el lugar de destino y animar al equipo hasta donde cada uno puede o, en su caso, hacer acto de presencia en Son Moix previo regalo o descuento en el precio de la localidad. Antaño había que pagar, hoy se cobra aunque sea en especies. El mundo al revés. Igual que el club. Olaizola es de los primeros y de los conversos. No llegó para ser titular, ni era, como él mismo reconoce, un dechado de virtudes técnicas. Pero nunca fue suplente. Le trajeron a Mena, que terminó de medio centro, a Lauren, que tuvo que jugar por delante de él, y se mantuvo durante nueve años con la camiseta en propiedad hasta que una lesión le obligó a abandonar.


    Tampoco ha tenido una vida fácil fuera del terreno de juego, pero un conocido técnico me dijo en cierta ocasión que no hay ningún futbolista que en el campo sea de una manera y en la calle de otra. Si sobre el césped siempre se impuso, en su esfera particular también ha ganado batallas contra sí  mismo. Quienes vieron en su acceso al banquillo una oportunidad más para cargar contra la dirección deportiva, han enmudecido tras la decisión paralela tomada en el Las Palmas, con una jornada menos de tiempo.


    Allí, como es natural, también han tirado de un hombre de la casa. Cuando el entrenador vasco afirma que puede morir si se salva el Mallorca, lo hace porque en su fuero interno sabe que no puede hacer milagros y que estos, de existir, se fabrican en otro universo innaccesible y misterioso. No aspira a multiplicar los panes y los peces, pero necesita al espíritu santo y toda la corte celestial.

     

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