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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 02
    Septiembre
    2014

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    Un gesto para el mallorquinismo

    La indulgente actitud del mallorquinismo con las limitaciones de la plantilla y la carencia de objetivos a corto plazo indica que, pese a no haber adquirido carácter de aprobación, Aouate cuenta con el beneplácito de la mayoría bien intencionada.

    Si el israelí, empeñado en sembrar la paz social, pretendía caer bien, ha rematado la faena al colgarle a Marco Asensio el cartel de intransferible, un detalle que no ha pasado desapercibido y que rompe con la tradición de deshacerse de los mejores valores a las primeras de cambio, como método para equlibrar balances y salvar presupuestos.
     
    Puede que el jugador haya sufrido la decepción de no dar el salto a un club como el Barcelona. Y seguro que peor aún se siente su representante, cuyo negocio consiste precisamente en mover jugadores y no en terelos quietecitos con sus contratos. Cada transferencia genera comisión y es muy fácil de entender, aunque al público en general los intereses de los agentes Fifa les importan un pito. A mí, personalmente, también.

    No en vano creo que, con las excepciones que haya que contemplar, son el verdadero cáncer del fútbol y causantes de la ruina de no pocas sociedades anónimas deportivas.
     
    Como decía, es normal que la sola idea de vestir de blaugrana deslumbre a cualquier profesional, pero precisamente ahí es donde quería llegar.

    Hasta ahora Marco ha puesto sobre el césped mucho menos de lo que puede dar. La pasada temporada tuvo suficientes oportunidades para marcar diferencias y no lo hizo. Apunta una técnica envidiable y una visión de juego poco común, pero ninguna de ambas virtudes han sido expuestas en su plenitud ni puestas al servicio del conjunto.

    Hoy por hoy sabe tanto, o se le adivina, como mucho tiene que aprender. Su salto al profesionalismo le obliga a exigirse a sí mismo incluso más de lo que se le va a pedir. En Segunda División debería ser determinante y no lo ha sido nunca desde su debut con el primer equipo la pasada temporada.

    Ha de correr más, ayudar en defensa y arriesgar sin dudas ni vacilaciones. Y todo esto lo tiene que hacer en el Mallorca, que es a quien debe su futuro.

     

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