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El Análisis
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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 05
    Febrero
    2014

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    Un club inoperante

    Una sociedad en la que los intereses particulares privan sobre los del conjunto de la empresa está condenada al fracaso. Y ésta, nos guste o no, es la realidad del Mallorca, un club inoperante cuyos mecanismos arbitrarios y obsoletos impiden su avance.

    Fuera de la valla exterior de Son Moix la batalla se proyecta bajo el foco de la imagen y el desenfoque de la realidad. No parece importante que un consejero, Pep Roig, no posea ni una sola acción; que otro, Pedro Terrasa, lleve a los tribunales a su propia empresa, que el presidente haya desvelado con descaro el bosque oculto tras los árboles de la destitución de Jaume Cladera, que Utz Claassen haya colocado a su jefe de prensa como director general con un sueldo más que generoso y que, por el contrario, el coapoderado Martorell no tenga nómina de la SAD.

    El único hombre de fútbol que tiene asiento en la planta innoble del estadio de son Moix y que, obviamente, es Serra Ferrer, no puede siquiera cesar al entrenador, por necesario que sea su relevo, debido a dos razones: la primera porque le retienen inmerso en mil batallas que no le permiten centrarse y dedicarse exclusivamente a su labor, después criticada si falla un fichaje y hasta si se funde una bombilla; la segunda, porque cuatro señores que desconocen si la pelota es redonda o cuadrada, deciden por él.

    En un club de fútbol profesional medianamente organizado y coherente, José Luis Oltra habría dejado su cargo hace semanas. En mi modesta opinión, tras el fiasco, otro más, de Jaén. Se podrá argumentar que la culpa no es solamente suya o que la plantilla no da el nivel, pero en la misma medida habrá que reconocer que no ha aprobado un solo examen y no cabe esgrimir ni el más mínimo atenuante o valor con el que minimizar su elocuente suspenso superada la vigesimocuarta jornada.    

    Ojalá me equivoque y tenga que tragarme el comentario, pero la absoluta ineficacia propiciada por los egos del accionariado dibujan el mapa de la desilusión y el pesimismo, por otra parte alentados en y desde instancias ajenas.

     

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