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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 27
    Octubre
    2011

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    Síntomas de enfermedad grave

    La debilidad y flaqueza de los despachos ya ha alcanzado al vestuario. Caparrós comenzó a intuirlo el domingo pasado en el Vicente Calderón al aludir a la falta de competitividad de algunos jugadores. Ayer, en un partido que el propio técnico calificó de final, sus futbolistas vendieron humo durante los primeros quince minutos; esperanzadores, sí. Pero después un equipo apocado, falto de confianza en sí mismo y sin espíritu empezó a ceder terreno convencido de que lo que, milagrosamente le había servido en los dos partidos anteriores, se iba a reproducir en el de anoche. Nada más lejos de la realidad.


    Ni la mala fortuna en el autogol de Joao Víctor o el disparo al palo de Pina, empeñado en jugar el balón para atrás sin asumir ninguna responsabilidad, justifican una debacle de la que el propio entrenador, nada acertado en el cambio de Tissone, debe considerarse partícipe. Lo peor es que el Sporting no hizo nada para ganar, fue una perita en dulce en ataque y se limitó a intentar controlar el centro del campo, sin perder la pelota en zonas comprometidas. Y es que a su anfitrión no solamente le falta gol, como se dice por ahí, sino una calidad únicamente atesorada por un Castro que decae a medida que avanza el cronómetro.

    Son demasiados, en efecto, los mimbres de esta plantilla que no saben competir. Hemed intenta lo más difícil y rehúye lo más sencillo; Sergio Tejera se está convirtiendo en una gran mentira, lo mismo que Emilio Nsue y Pereira. Y es que para jugar en Primera división no basta la inútil prestancia del primero, el quiero y no puedo del segundo y el disparo del tercero. Hace falta más, mucho más. Para remate, cuando peor estaban las cosas, el relevo de Tissone, el único sobre el terreno capaz de robar y dar un pase, acabó de apagar la llama. Si Ramis es quien tiene que poner desde atrás las ideas y el balón al alcance de los puntas, ¡apaga y vámonos!

     

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