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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 14
    Octubre
    2012

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    Sin fútbol y sin tele

    Un domingo sin fútbol y un partido de fútbol sin tele. ¡El mundo al revés! El hecho de que ninguna televisión pagara los derechos exigidos por Sportfive, la productora alemana propietaria de la imagen de Bielorrusia, exige un análisis más profundo aparte de la crisis económica y los máximos precios razonables en un evento así. La realidad es que nadie estaba seguro de la audiencia potencial de un partido de tal desigualdad de fuerzas, en pleno empacho de partidos cuyo espectáculo es casi nulo o, en el mejor de los casos, discutible. No hay emoción en la victoria apabullante de un equipo sobre otro, sea el Barça, el Madrid o la Selección, como no la hay en una película cuyo desenlace final se conociera de antemano. La televisión, como el capitalismo, subsiste a base de ofrecer cada vez un poco más, porque de lo contrario se pincha la burbuja y el viernes pasado alguien empezó a esgrimir la aguja.  

    EL PASADO SE IGNORA Y EL FUTURO NO IMPORTA y tanto los responsables de los clubs como los directivos de las cadenas se limitan a intentar sacar provecho del presente sin darse cuenta de que lo que hacen es cavar su propia tumba. Al menos, los de España. Horarios inapropiados, jornadas de cuatro días a la semana, transmisiones lamentables tanto en términos técnicos como periodísticos, limitan la expectación aun a costa de vaciar las gradas. Un negocio para ser entendido como tal tiene que beneficiar a las dos partes que intervienen, pero en el caso que nos ocupa asistimos al primero en que pierden ambas. ¡Y tan contentos!                                                                
    PERO LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE como se demuestra en los tiempos que corremos. Alfaro reconoce esperar mucho más de sí mismo. Nosotros, también. Lo que pasa es que después de quince meses uno pierde la fe, que es otra virtud teologal en desuso. O no. En el polo opuesto se encuentra Hemed, en quien muchos no creían. Sus goles alimentan la ilusión del mallorquinismo que aguarda impaciente la noticia de un fichaje que venga a llenar, de la forma que sea, el hueco dejado por las lesiones. Pero es cierto que la sinceridad empieza en uno mismo y Laudrup, aquel señor tan educado que entrenó al Mallorca, no ha sido capaz de confesar sus defectos, su escasa capacidad para el trabajo que ejerce y se le han rebelado los jugadores del Swansea. Algo que nunca le ocurrirá a Caparrós porque el trabajo no es nada raro en él.

    LAS CUENTAS DEL MALLORCA NO PUEDEN SER MÁS PÚBLICAS.  Que su consejero alemán exija transparencia mueve a la carcajada. Le bastaría con leer los periódicos. No conozco ninguna empresa privada y me atrevo a decir que incluso pública, cuyos balances circulen por la calle como el carrito del helado. Y hablando de risas, uno no las puede contener cuando los analistas que se muestran preocupados por la cuenta de explotación se olvidan de las pérdidas que se generaron en ésta y otras sociedades durante sus breves mandatos. La memoria juega estas malas pasadas cuando uno menos se lo espera. En fin, un expresidente del club solía decir que uno no tiene por qué tener dinero mientras el banco se lo preste. Tampoco hoy día es preciso ser honrado, sólo hay que parecerlo.

    RECUPEREMOS EL OPTIMISMO España-Francia es una confrontación interesante, se verá por televisión, la oficial, por sacrificado que sea escuchar a Sauca. Siempre podemos bajar el volumen y poner la radio, tampoco cualquiera; eso, al menos, lo podemos elegir. Utilicemos la cabeza, como Lorenzo para ganar el Mundial, y pensemos que el próximo fin de semana volverá el fútbol, o eso dicen, con Giovani Dos Santos, sin su hermano y otro partido en lunes. ¡Socorro!

     

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