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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 26
    Octubre
    2013

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    Siempre quedarán los penaltis

     Con veinte largos minutos de partido por delante y cero a tres en el marcador, los espectadores del Málaga-Celta abandonaban casi en masa las gradas de La Rosaleda. La afición al fútbol es una entelequia que se confunde con la pasión, muchas veces injustificada, por un equipo.
         Del clásico de ayer en el Nou Camp, pacificado desde la repatrización de Mourinho, nadie debatirá sobre cómo jugaron el Madrid, fiel a su estilo, y el Barça, en el polo opuesto a su ideario, sino acerca de si fueron o no penalti una mano involuntaria de Adriano en el área local y una caída de Cristiano en el mismo rectángulo. En definitiva y por mucho que cueste reconocerlo, sólo se discutirá el resultado.
        Pero valdría la pena rescatar el vídeo al precio de un aburrimiento mayúsculo durante toda la primera parte, por otra parte irrescatable, y calcular el coste por segundo de un espectáculo inexistente.
        Ya en la segunda mitad, cuando el Real Madrid volvió a ser y creer en sí mismo, el lance ganó en emoción y dejó en nuestras retinas el efímero placer de un golazo de Alexis y un tiro de Benzema al travesaño, insuficiente para congraciarle con un público que no echa de menos la fantasía, sino los goles.
         El Barça es monoteísta. Su eterno rival cambia de religión y de Dios en medio de un mismo encuentro. Pero, ¡ojo!, uno y otro salieron sin delanteros y terminaron con tres en azulgrana y cuatro vestidos de blanco, una circunstancia que sí merece una reflexión a quienes el escudo y los colores, las banderas y los nacionalismos, nos importan menos o nada.
        Hace ya bastante tiempo que los lances protagonizados por ambos genes cancerígenos de la liga española han bajado su calidad en proporción directa e inversa al hipérbaton de sus inversiones en recursos humanos. Ya saben lo del viaje y las alforjas.

     

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