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El Análisis
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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 28
    Junio
    2014

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    Si no hay músculo, nos vamos

    Si el presupuesto que el Mallorca pretende desarrollar se distribuye de la manera en que ha trascendido, lo que con esta gente es imposible determinar con exactitud, nos hallaríamos ante una evidencia de la incapacidad y desconocimiento de sus gestores, empeñados en dar lecciones, si no cátedra, basadas en su ignorancia supina.      

    Antes de entrar en materia y ya que el presidente reclama el apoyo al departamento de comunicación de quien él mismo calificó de bobo e inepto hasta para dirigir una tienda de bicicletas, Michel Blum, que sepa que su actual inquilino, Javier Rodriguez, es de lo poco bueno que ha pisado la planta innoble de Son Moix durante años.

    Cerrado el paréntesis, cualquiera que lleve unos meses al frente de un club de fútbol sabe perfectamente que el área deportiva absorbe el setenta por ciento del presupuesto total; en algunos casos incluso más. Si de una previsión de gastos de diez millones sólo se asignan tres y medio a las plantillas, o sea el treinta y cinco por ciento, hay que explicar con algo más que pelos y señales a qué se van a destinar los siete restantes porque el futuro de la sociedad y del equipo dependen de aquellos, no de éstos.

    Si además nos detenemos en el reparto propuesto, que contempla para el Mallorca B nada menos que un millón, o sea la mitad de lo que se destina al primer equipo, nos enfrentamos a otra barbaridad. Imagínense que, de aplicar idéntica política, el Real Madrid o el Barça deberían dedicar más de cien millones a sus respectivos filiales, una cifra inalcanzable para no menos de dieciséis equipos de Primera división.

    El dinero asignado al segundo equipo es el mismo con el que el At.Baleares intentó ascender a Segunda división sin éxito hace dos años. Un objetivo demasiado elevado para las jóvenes promesas mallorquinistas.

    El éxito de conjuntos como el Eibar, similar a los que antes alumbraran los anales del Numancia, el Xerez, el Extremadura, el Albacete o el Mérida, entre otros, no dejan de constituir excepciones puntuales y de efímera presencia en la división de honor. Aunque ocasionalmente clubs económicamente modestos pueden dar la sorpresa, las inversiones guardan una relación directa con las clasificaciones. Y eso Nadal lo sabe o debería saberlo, entre otras cosas, por supuesto.

     

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