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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 08
    Mayo
    2013

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    Se puede bajar con absoluta dignidad

    Sin restar ni un ápice de responsabilidad a quienes han gestionado el área deportiva del club, desde su más alta instancia hasta el último de los jugadores o el mismísimo utillero, sin olvidarme de los dos entrenadores, no comparto la opinión de quienes atribuyen el inconcluso, aunque previsible desenlace, a una mala planificación deportiva. Es más, creo que el Mallorca dispone de una plantilla claramente competitiva para la categoría e incluso superior a la de más de media docena de equipos clasificados en la zona neutra de la tabla.
     
    Bajo mi punto de vista, que nunca es dogma de fe, futbolistas que llevan una pésima temporada, como el brasileño Geromel o el catalán Javi Márquez, son magníficos peloteros y los mismos que ahora ponderan a Hemed, criticaron agriamente su fichaje. Pero disponer de un vestuario no garantiza ningún resultado, como se demuestra con los descensos del Villarreal, con el mismo equipo que jugó la Europa League, o el Atlético de Madrid de los Hasselbaink, Valerón, etc.

    Quisiera referirme al exjugador del Espanyol en particular, coincidiendo con sus extrañamente optimistas declaraciones de ayer que ni yo, ni la mayoría de aficionados, somos capaces de creer. Un jugador tras el que fueron clubes mucho más encopetados, -Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla- y que racaló en Palma por circunstancias personales y familiares y porque el Mallorca disponía de una llave, Sergio Tejera, que abría la caja de los intereses periquitos. ¡Allá ellos con el trueque!

    Este profesional en concreto, que ni ha jugado al nivel esperado ni ha tenido suerte con las lesiones, ha dado un ejemplo permanente de implicación y respeto. Ha tragado los sapos de la enfermería y las culebras del banquillo sin que de su boca haya salido jamás una sola queja o una sola expresión que pudiera inducir al pesimismo con el que hoy, por desgracia, desayunamos cada día.

     

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