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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 19
    Mayo
    2014

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    Resignación o reacción

    Si el Mallorca de Carreras jugara con la mitad de fe y confianza que el filial dirigido por Pep Alomar, otro gallo cantaría. Pero hace ya tiempo que advertíamos que la dictadura del consejo de administración impuesta por Claassen y ahora propiciada por Cerdá en defensa de su minoría accionarial, suponía la rúbrica de la defunción del club. ¿Se imaginan ustedes una cadena hotelera en la que cada reserva tuviera que ser aprobado por sus consejeros? Con el director del hotel como figura decorativa hasta para establecer el horario de comedor, ni uno solo de los hoteleros mallorquines habría abierto ni un hostal en el Caribe. Bueno, pues esto es el Mallorca, a los pies del descenso y sin que nadie, nadie, pueda tomar una sola decisión, ni siquiera en situación de emergencia. ¡Vamos! Que si se declara un incendio, habrá ardido Son Moix antes de que alguien pueda autorizar le entrada de los bomberos.

    Y SI LA PREGUNTA PUEDE SER ¿QUÉ SE PUEDE HACER? No está de más tirar de historia y recordar que Víctor Muñoz fue cesado cinco jornadas antes de que terminara la Liga que culminó con el ascenso en Vallecas. Carreras, incompetente e impotente en su cargo, estaba en aquel vestuario. Reconocer su fracaso no es de cobardes, sino ejemplo de sinceridad y gallardía. Puede que tampoco sea la solución, pero asistir impasibles al cada vez mayor deterioro físico, técnico y mental del equipo es una irresponsabilidad. Llompart y Bonet salvaron los muebles con sólo dos jornadas por delante. Sustituyeron a Kresic. Tampoco ha llovido tanto.


    LAS MENOS DE SEIS MIL ALMAS QUE SE CITARON para presenciar en vivo el partido contra el Jaén, merecen un monumento. Pero que nadie se confunda, los ausentes no merecen ninguna censura. El fútbol puede ser un sentimiento, un estado de ánimo o una ilusión, literalmente hablando, pero en ningún caso una tortura para el espectador. El fracaso no admite inocentes y desde la planta innoble del estadio, hasta los entrenadores y los propios futbolistas, nadie puede escurrir su responsabilidad, aunque no falta quien lo intenta. Unos marchándose a Barcelona, entre otras lindezas más importantes, otros sin aparecer por el palco ni hacer más que entorpecer cualquier iniciativa sin aportar ninguna. Dos entrenadores que, con una plantilla no peor que las demás, jamás han conjuntado un equipo y los profesionales que a lo largo de la temporada han cavado a pulso y semana tras semana su propia tumba.

    SI EL EJEMPLO DE MODA ES EL DEL ATLÉTICO una mala tarde en el campo del Levante les pudo privar de recoger los frutos de un trabajo de muchos meses. Hubiera sido un accidente. El Barça, por el contrario, se encontró a última hora con un regalo que no había merecido y, en consecuencia, fue incapaz de aprovechar. Aunque el título se disputara a un solo lance de noventa minutos, cuentan los méritos y deméritos acumulados desde el pasado agosto. Se puede aprobar un examen final por casualidad o fortuna, pero quien ha sacado los parciales con nota, queda exento. Y generalmente suspende quien no ha hecho los deberes a tiempo.

    ES DIFÍCIL IMAGINAR UN FIN DE SEMANA PEOR, Djokovic barrió a Nadal. La brisa romana siembra un banco de niebla en París, donde Roland Garros se presume hostil para el de Manacor. Lorenzo y Salom ejercen de comparsa en el Mundial de motociclismo. Y en baloncesto, el Bahía San Agustín se complica el ascenso tras ceder los dos primeros partidos en la pista del Prat, que se asegura el desempate en casa, si es que lo hay. Siempre nos quedará el Mallorca B o la Peña, porque los debuts de Binissalem y Formentera tampoco permiten ser demasiado optimistas.

     

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