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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 13
    Marzo
    2012

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    Otro ídolo mallorquÍn en ciernes

    Este chico y un servidor tenemos alguna cosa en común, el nombre y el signo del Zodiaco; el nació un 1 de agosto y yo el 4,  poca diferencia. Pero es mucho más lo que nos separa que lo que nos une, esencialmente la edad y el talento. Me gana ampliamente en ambas cosas. Cuando este niño tenía nueve o diez años, Rudy Fernández empezaba a llamar la atención en Badalona. Lo digo por el mimetismo que caracteriza al deporte y sin saber si, en efecto, el joven Álex Abrines se fijaba en la pareja de hermanos, Rudy y Marta, que habían abandonado Mallorca para abrirse camino en el complicado y difícil mundo del baloncesto profesional.
    En nuestra isla nacen, pero pacen alejados de los vicios de esta sociedad envidiosa y fenicia, generalmente poco entregada a valorar  lo suyo, salvo excepciones tan claras que no admiten reparos. No tardaremos, eso sí, en empezar a escuchar a algún vocero presumir de haberle descubierto, como ya ha ocurrido con Carlos Moyá, Rafel Nadal e incluso Jorge Lorenzo.  
     
    Si el deporte se ha convertido e incluso suplantado a la religión, igual que sucede en medio de tantas creencias, también existen dioses verdaderos y falsos. Y no siempre son fáciles de distinguir unos de otros porque todo acto de adoración y/o idolatría, responde a una cuestión de fe personal.
    Abrines se enfrenta ahora al momento más difícil de su carrera deportiva, aún incipiente, en el que tendrá que discernir si escucha el alegre piar de un jilguero o el peligroso canto de las sirenas, deberá adivinar qué propuestas y alabanzas son sinceras y cuáles obedecen a ocultos u oscuros intereses, pero, sobre todo, no ha de dejar de ser fiel consigo mismo porque solamente con humildad, perseverancia y sacrificio trocará su manto de príncipe en corona real. No ha llegado. Sólo acaba de empezar. Este es su reto particular.

     

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