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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 10
    Noviembre
    2013

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    Orgullo de raza

    Se puede ganar como Rafel Nadal, con el corazón o la cabeza; se debe perder igual que Jorge Lorenzo, con el orgullo intacto, y también por la mala suerte que se volvió contra Luis Salom; pero no se puede siquiera empatar con el miedo que atenaza a los jugadores del Mallorca, incapaces de controlar un partido por inferior que parezca el enemigo de turno. Puestos a caer, el subcampeón mundial de MotoGP dio una verdadera lección de pundonor, casta, carácter y motociclismo. El título se le ha quedado a sólo cuatro puntos, después de una temporada digna de enmarcar en la que ha superado operaciones, adversidades y ha demostrado que usar el cerebro también es muy importante en deporte. Marquez ha sido justo vencedor, pero el mallorquín, con una máquina inferior, no ha sido peor piloto.

    A OLTRA LE GUSTÓ MUCHO EL EQUIPO la semana anterior y seguramente por ello decidió repetir alineación. Los once elegidos respondieron, como de costumbre, duranta la mitad del tiempo. Esta vez tocó al principio, con el viento a favor. Víctor y Alfaro, justamente discutidos últimamente, se reivindicaron con gol y, el de Algaida con dos asistencias de mérito y el único tiro hacia la meta visitante entre el minuto 45 y 92. Ahí es donde nos duele. Con ventaja mínima en el descanso, después del fallo defensivo en un desajuste impropio de Martí y Nsue, el equipo retrocedió hasta más allá de lo permisible. Cedió todo el terreno, apenas cerró un contragolpe y se pertrechó delante de Miño hasta que un penalti dio al traste con la victoria.


    NO HABRÍA SIDO INJUSTO que una gran jugada de Geromel, único de los locales con criterio para sacar el balón desde atrás, fuera rematada a la red defendida por Santamaría. Podemos incluso aceptar que la Ponferradina enfiló hacia el aeropuerto con un premio mayor del merecido, pero más que favorecer el desordenado acoso leonés, la fortuna quiso castigar el miedo a ganar. Ni Oltra ni sus hombres saben hacerlo. Pierden rápidamente la posesión, dejan de creer en sí mismos, se aturullan con el marcador a favor e invitan permanentemente al contrincante a martillear su área hasta que sucede lo inevitable. Lo han hecho desde que empezó la liga, pero todo sigue igual, salvo que ante el Mirandés o el Alcorcón el cronómetro corrió más deprisa. 

    LA SINCERIDAD BIEN ENTENDIDA empieza por uno mismo. Si alguien no es capaz de hallar sus defectos frente al espejo, jamás los corregirá. La impresión que se percibe desde la grada de Son Moix, es que este vestuario, entrenador incluido, se conforma con muy poco, lo mismo que el público. Ayer no se podrá discutir la actitud de la mayoría de futbolistas, prácticamente sin excepciones y al margen de su mayor o menor acierto. Pero se les puede exigir algo más si se trata de luchar por los puestos de ascenso, ya sea directo o a través del play-off. Hay errores escandalosamente llamativos que se repiten jornada tras jornada. Y llevamos trece. Demasiadas para no pedir responsabilidades. 

    LÁSTIMA DE FIN DE SEMANA con lo bonito que nos lo había puesto Rafel Nadal en Londres. Y con la nueva medalla de plata que se ha colgado Melanie Costa en Japón. Con el grandioso espectáculo del motor en Cheste. Una suma de acontecimientos que brindaba exhibir orgullo de raza. No podemos dejar que nada ni nadie empañe la categoría de nuestros deportistas. Claro que, a la vista de los acontecimientos, destacan nuestras individualidades pero, como nuestra mismísima sociedad, constituimos un fracaso colectivo. Cuando las motos han dejado de rugir y la raqueta está a punto de irse de vacaciones, los próximos meses prometen ser muy fríos y excesivamente largos.

     

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