Blog 
El Análisis
RSS - Blog de Alejandro Vidal

Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


Archivo

  • 01
    Septiembre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Oltra en la picota

    La cuestión no es si sólo han transcurrido tres partidos. Se trata de analizar la situación objetivamente y tomar la decisión más oportuna, por dolorosa que sea si es que no queda otro remedio. Se aprecia un deterioro notable en la evolución del equipo que, pese al escaso tiempo transcurrido, va de mal en peor. En Sabadell exhibió ciertas cualidades durante los primeros veinte minutos, en Palma, frente al Murcia, apenas fueron unas pocas salvas en el tramo inicial y ayer, en El Molinón, nada de nada; ni con once, ni con diez, ni con nueve. Ciertamente los árbitros han hilado muy fino a la hora de mostrar tarjetas a los bermellones, pero no tienen la culpa de la ingenuidad de Thomas o Ximo, la falta de recursos de Agus y la impotencia de unos futbolistas que parecen incluso más malos de lo que son.

    LOS NúMEROS CANTAN. En poco más de 270 minutos, once goles en contra y cuatro expulsiones. Datos sobradamente reveladores que no sólo indican la debilidad de la defensa, la falta de adaptación de los jugadores y sus deficiencias técnicas y tácticas, sino la incapacidad del entrenador para solucionar problemas que se arrastran desde hace dos meses. El problema no es de éste o aquel, un cambio de cromos insulso que no incide en el verdadero mal, que es de concepto y no de un fallo concreto. Que a la salida de un saque de esquina no se sitúe absolutamente nadie al borde del área para un eventual rechace, como sucedió ayer en el primero gol, es algo que se enseña en alevines. Y en el Mallorca los hay jóvenes, pero no tanto.
    DOS Y DOS NO SON CUATRO en fútbol, pero tampoco veintidos. El pobre Bigas ya no se sabe si juega de lateral, central o pivote. La alineación de Riverola, al precio de desplazar a Alfaro a una banda, no se justifica después de que el catalán haya entrenado apenas tres días con sus nuevos compañeros. Insistir en jugar con un delantero único, personificado en Víctor, es una piedra en la que ya tropezó Laudrup sin ningún éxito y condena al fracaso al algaidí. La sensación que produce la triste figura de Oltra, inventor de las broncas televisadas, es la de que ha perdido los papeles antes de haber conseguido escribir un renglón sobre ellos. Le han volado al primer soplo de aire y no parece estar en condiciones de recuperarlos. Su equipo no sabe jugar y desconoce a lo que juega. Plantear un encuentro a la defensiva, sin presionar, sin meter el pie, sin ayudas ni patrón, lleva al suicidio colectivo. Y van tres. 

    NO TIENE NINGÚN MÉRITO que los más veteranos hayan decidido aceptar una rebaja en su contrato, cuando deberían haberlo rescindido. Había llegado la hora de la retirada, todavía honrosa. Su empecinamiento en no abandonar el ruedo se volverá en su contra. Siempre habrá quien piense que no se han quedado por amor al club, sino para apurar los restos de leche que le queda a la vaca. Pero no son los únicos causantes del desaguisado. Sin embargo, y aunque falten 39 jornadas para el final, tal vez sea necesaria más ambición que experiencia, ganas de llegar a ser alguien y no de recordar lo que uno ha sido. En suma: una decisión valiente que afecta a la mitad del equipo y, en un escalón superior, al mismísimo cuadro técnico.     

    UNA VEZ MÁS el deporte individual nos resarce de los disgustos del colectivo, si es que focalizamos  sobre Lorenzo y  Salom, los triunfos para los que también trabaja todo un equipo de mecánicos, ingenieros, preparadores... La caída de Márquez no resta ningún mérito a la victoria del mallorquín. Igual que  salir con la lesión que sufre el segundo en el talón. Al contrario de los inaudibles maullidos de nuestros gatitos del balón, los motores de estos monstruos rugen que se las pelan.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook