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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 06
    Mayo
    2013

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    No se puede

    La lectura positiva es que el rival del Mallorca no llegó a puerta ni en la jugada de su gol, de nuevo gentilmente cedido por Geromel, Anderson y Aouate. La negativa, o real, es que ni ante un enemigo tan pobre puede ganar un partido. Sí, el árbitro anuló un gol completamente reglamentario al señalar una falta inexistente sobre el portero del Levante y sí, también ignoró un penalti clamoroso por manos de David Navarro por un fuera de juego posterior a la primera acción. Pero detenerse en este tipo de interpretaciones equivale a presumir que el más que evidente descenso del equipo nace en este empate inservible, lo cual nos llevaría a un engaño mayúsculo. No capitularemos, a la espera de que las matemáticas dicten sentencia, pero sentimos una enorme curiosidad por preguntarle a Martí en qué año pensaba que el Mallorca sería de Primera.

    SI UNO ESCRIBE REITERADAMENTE EL MISMO GUIÓN, lo normal es que se repita idéntica película. Igual que en Zaragoza, frente al Deportivo y el Getafe, como en la primera vuelta en Sevilla, primero los de Caparrós y ahora los de Manzano arrancan con prometedores compases que se desvanecen con el menor contratiempo o se pierden entre los estertores de la baja intensidad. Una curiosa actitud en tanto en cuanto este equipo ha demostrado no saber defender, por lo que resulta más incoherente la pretensión, sin más, de conservar la ventaja adquirida. Sostener la categoría mediante un motor gastado, cuyas piezas más nuevas parecen defectuosas, deviene en ilusión o quimera.
    HA LLEGADO EL MOMENTO DE RECAPITULAR pero también esperaremos. La lista de atentados a la lógica es demasiado extensa. En cambio detengámonos en la reflexión a la que nos invita el hecho de que treinta y cuatro jornadas no hayan sido suficientes para rectificar los defectos más graves de este conjunto de baja calidad, desde luego, aunque no inferior a la de la mitad de sus competidores. La desorganización de la zaga, por delante de un portero timorato, la locura de una línea media sin cerebro y las limitaciones de un ataque reducido a un jugador y medio en permanente desventaja con sus marcadores, eran problemas cuya solución no pasaba por insistir en el protagonismo de sus causantes. Esas cosas se entrenan, estrategias aparte. 

    PERO MÁS QUE ARROJAR LA TOALLA o hacer leña del árbol caído, que ya bastantes leñadores se han dado cita este año en el bosque, es preciso revertir el mensaje. Mantener una fe ficticia, insostenible con argumentos dentro del terreno de juego, ha sido un error. “Lo único que queremos es ganar un partido aunque sólo sea para demostrarnos que todavía somos futbolistas”, decía Cúper en la temporada 2004-05. De haber empezado por ahí en lugar de creerse mejor de lo que uno es y puede asumir, quizás habría cantado otro gallo. El presente aconseja desterrar el pesimismo y empezar a sembrar una ilusión a un año vista. Regodearse en la desgracia no la evita. Es mucho más rentable acompasar y acompañar acciones y reacciones.      

    SOLO EL MALLORCA B, aferrado al ardiente clavo de la promoción, nos resarce de un domingo fatal. Lo peor es que sea a costa del Constancia, su relevo entre las cuatro últimas posiciones. La suya, que era de privilegio, se la arrebataron a Lorenzo. Primero le pasó Pedrosa, sin estar a su mejor ritmo, y después lo hizo un atrevido Marc Márquez en la curva a la que da nombre el mallorquín que, sin demasiada razón, se sintió ofendido por su nuevo, joven y valiente competidor. En el deporte es tan importante saber ganar, como dominar la ciencia del perder, aunque no es menos cierto que ambas cualidades parecen haber entrado en desuso.

     

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