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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 08
    Abril
    2014

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    Ni carácter, ni compromiso

    A uno se le ocurre que las causas por las que el Mallorca no compite claramente por el ascenso no son muy distintas a las que le condujeron al descenso. Y entre ellas no figura, como se pretende, una mala planificación si tenemos en cuenta que este equipo descendió con futbolistas más que contrastados para jugar en Primera División, como Luna, Tissone, Giovani, Javi Márquez y el propio Hutton. Sencillamente Caparrós no entendió la singularidad y el carácter de aquel vestuario, lo mismo que le ha ocurrido a Oltra esta temporada. Y sus respectivos sustitutos, Gregorio Manzano y Lluís Carreras, llegaron demasiado tarde para corregir vicios, más que defectos.

    El problema deportivo, distinto al de los despachos, reside en la acumulación de detalles que han terminado por configurar un carácter colectivo débil y conformista. A los jugadores no se les ha transmitido un mensaje firme en relación al objetivo inexcusable desde que comenzó el campeonato. Aunque la historia del club le sitúe muchos más años en Segunda que en Primera, el esfuerzo que en los años sesenta supuso colocar al fútbol mallorquín en la órbita de las categorías superiores, le impone el sello de león cuando se viste de plata y el de ratón, si quiere mantenerse en puestos de honor.

    Pero nadie ha sabido inculcar esta mentalidad en un vestuario donde, ni siquiera los profesionales de la tierra, han sabido contagiar a sus compañeros.

    El drama de muchos de estos futbolistas consiste en la facilidad con la que se han visto aupados a puestos que a otros les ha costado sangre sudor y lágrimas alcanzar. Ser titular en el Mallorca sale muy barato. Marco Asensio, por poner un ejemplo reciente, ha subido dos categorías de golpe con solo mostrar tímidas condiciones.
    Eso sí, suficientes para ser mejor que otros. Bigas y Kevin, o el propio Nsue, lo habrían pasado mucho peor para llegar al primer equipo de no haber mediado lesiones y serias dificultades económicas. Y ya sabemos que aquello que no precisa mucho esfuerzo,  se valora en la misma medida, o sea poco.

    Si a la ausencia de personalidad le añadimos una relajada comprensión de lo que significa la palabra compromiso, tal vez nos aproximemos a entender un presente tan decepcionante como el pasado y tan inquietante como el futuro.

     

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