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Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 01
    Mayo
    2013

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    Mucho suspense para el mismo final

    Pudo perder y sortear la emoción del final, pero no sería justo ignorar que, debido a la ingenuidad de los jugadores del Borussia, el Real Madrid de Mourinho –¡ojo! sólo una Liga y dos copas en su haber– rozó la gesta en diez minutos eléctricos. Uno de los grandes méritos de la oscarizada película de Ben Afflek, “Argo”, es que te mantiene en tensión aún sabiendo cómo va a terminar. Ese clima de suspense siempre estuvo presente en el Santiago Bernabéu incluso después de que los alemanes tuvieran ocasiones más que suficientes para sentenciar previamente el partido y la eliminatoria. En todo caso, el debate Diego López-Casillas tendrá que aplazarse para cuando el técnico portugués se haya despedido.

    Los merengues sólo dominaron los tiempos del partido al principio y al final. Curiosamente dos fases en las que se olvidaron de un tal Cristiano Ronaldo, el especialista en borrarse de los partidos verdaderamente importantes. Las oportunidades se gestaron casi siempre desde las bandas, pero cuando las ocupó Di María, tanto la derecha como la izquierda. Sin embargo desde el minuto 20 al 80, el juego estuvo controlado por los gualdinegros que, sin pasar excesivos apuros, perdonaron la vida del anfitrión hasta que, convencidos de su clasificación, quisieron limitarse a dejar correr el reloj. Así, casi se cumplió otra de las grandes máximas del fútbol: quien se muestra condescediente con el rival, termina pagando su generosidad.

    Tras la ida de la semifinal, tuvimos que comparar el presupuesto de unos y otros. Un insulto, porque los trescientos millones con los que supera el ejército del presidente del Madrid Florentino Pérez a su verdugo se han traducido simplemente en un mayor oficio, pero no en un mejor rendimiento. El coraje que los locales pusieron anoche a contribución de la épica ficticia construida en torno al evento, no es un mérito añadido, sino una obligación de la que abdicaron en Dortmund. Si hubieran dosificado el esfuerzo de ayer en el conjunto de los 180 minutos de contienda, el guión habría sido diferente en estas semifinales. Ahora ya no hay “espíritus” ni vídeos que valgan.

     

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