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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 14
    Abril
    2014

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    Mirar hacia atrás sin ira

    No hay pasión ni frustración en una primera lectura que no se hace exagerada. Hasta ayer el Mallorca miraba hacia adelante; de reojo, sí, pero con la vista al frente. Tras la derrota en Ponferrada, en un partido que recordó a otros de la misma Liga, por ejemplo el de Jaén, toca echar un ojo atrás, dejar de buscar la rueda trasera de la bicicleta que le adelanta y preocuparse por la que le persigue. Engullido definitivamente por el pelotón, el descenso en la clasificación puede actuar como un efecto embudo en el que la bandera de la meta, el ascenso, se vislumbre desde la lejanía, en plena caída hacia un abismo que, dado el caos institucional, amenaza la propia supervivencia. Consejeros, técnicos y jugadores se lo están buscando.

    Los esperados cambios de carreras tampoco han aportado soluciones. El rendimeinto de Iriney por delante de los centrales no mejoró el de Generelo, la posición más adelantada de Thomas no encontró eco en las bandas, donde Asensio tiene aún mucha mili que chupar y Álex Moreno inicia muchas jugadas para no acabar ninguna. Imagen viva de un quiero y no puedo, que comienza en una zaga precipitada y dubitativa, una enorme dificultad para subir el balón en condiciones y una inoperancia atacante que se ve reflejada en un Hemed desvalido, que purga como alma en pena por la línea de ataque, sin suministro de pólvora. El entrenador se ha tomado demasiado tiempo para  darse cuenta de algunos problemas, pero pasar futbolistas del campo a la grada o al revés tampoco es la solución.


    EL MALLORCA JUEGA AL TROTE mientras sus contrincantes, menos dotados en casi todos los sentidos, suplen sus carencias con ganas e intensidad. Los balones divididos, que nunca ganan los bermellones, constituyen la prueba del ocho de este equipo frágil de juego, de moral y de confianza en sí mismo.  Lo peor es que los rivales lo saben y machacan sus puntos más débiles porque no hay nada peor que ponerlos en evidencia en lugar de intentar ocultarlos. Dos victorias más afortunadas que merecidas, anteTenerife y Castilla, fueron un clavo ardiente al que agarrar una esperanza infundada.

    EL TÉCNICO FUE RAZONABLE Y CONTUNDENTE en su rueda de prensa del viernes, cuando recordó que el club ya empieza a llegar tarde a la planificación de la próxima temporada. Lo que hace cuarenta y ocho horas era un retraso, ahora se convierte en una urgencia. Quizás sea algo pronto para hacer inventario, pero ni el horno está para bollos, ni lo que resta de campeonato para conquistas. La épica no encaja en el diccionario de este vestuario más adocenado que acomodado o ambas cosas a la vez. En la presente situación, todas las miradas se centran en el cruce de navajas de la planta innoble de Son Moix al tiempo que se apartan del terreno de juego donde, visto lo visto, hay poco que pelar.   

    PUESTOS A BUSCAR UN PAISAJE MEJOR para nuestras pupilas, valoramos la gesta del Baleares o, maticemos, de sus futbolistas y técnicos, muy por encima de sus dirigentes. Han demostrado que el dinero no lo es todo. Otra mención de honor para el Palma Air Europa, que buscará el aroma de la Leb Oro mediante un play off que se han labrado a pulso. Y en este fin de semana hemos vuelto a disfrutar de la natación. Las mínimas para el europeo logradas por Melanie Costa, entre otros y otras, además del record de Marc Sánchez imbatido desde el 2008, nos permiten ampliar la lista de mallorquines que ingresan en la élite, un olimpo en el que el fútbol pierde protagonismo. Y lo decimos sin acritud, sin ánimo de trocear el árbol caido. Habrá que volver la vista atrás o hacia otro lado.

     

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