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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 02
    Junio
    2013

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    Luces y sombras de 16 años

    De la misma manera que el Mallorca no está en Segunda por el triunfo del Celta sobre el Espanyol, sino como consecuencia de sus propias actuaciones nefandas insertadas a lo largo de las 38 jornadas de Liga, este descenso no es el producto puntual de lo acaecido en los últimos doce meses, sino la desembocadura inevitable de la burbuja en que ha vivido durante tres largos lustros en los que nadie quiso reconocer el polvo entre el brillo de tanto oro falso. El club vivió por encima de sus posibilidades reales, a base de dinero prestado que no podía devolver, amparado en una afición cuantitativamente limitada y fría, igual que los constructores oportunistas edificaron en solares inhóspitos pisos de dudosa calidad con unos créditos a los que jamás debieron acceder y aun muestran su morosidad.

    LA ETAPA MÁS BRILLANTE de la historia bermellona se cimentó, no lo olvidemos, sobre el interés de un empresario catalán, Asensio Pizarro, que evitó la desaparición de la entidad a cambio de su control por los derechos audiovisuales de la competición y porque alguien le hizo creer, como ahora, que el viejo Lluís Sitjar produciría grandes réditos. El dueño del Grupo Zeta, que compró la mayoría accionarial a través de la sociedad Pantercar 2000, legó los primeros títulos oficiales -la Supercopa y la Copa del Rey y con su nombre bautizó la Ciudad Deportiva de Son Bibiloni. Mallorquinizó parcialmente el consejo de administración, pero jamás dejó de reingresar el dinero invertido que, a su muerte, percibieron sus herederos hasta la venta de sus títulos.
    EL GLOBO EMPIEZA A PINCHARSE casi de inmediato, cuando el empresariado local se muestra tan poco interesado como incapaz de soportar el coste que suponía mantener el nivel alcanzado y la exigencia cada vez mayor. Los gastos superaban inevitablemente a los ingresos y a pesar de las numerosas operaciones de traspaso a precios muy elevados, la deuda iba creciendo incomprensiblemente en proporción directa a la inestable tesorería. Alemany fracasó repetidamente en su intento de involucrar al sector hotelero, cuya máxima aportación fueron quinientos mil euros a fondo perdido, ni tampoco, tras embarcar a Vicenç Grande en clara desavenencia con Bartolomé Cursach, logró implicar a un centenar de sabios para conseguir un prestigio social como disfraz de una economía irrelevante.

    EL FRACASO QUE SE CONSUMÓ EL SÁBADO se ha gestado año tras año desde que el Mallorca volvió a manos de los mallorquines. Es también el símbolo del fracaso de una sociedad fenicia e insolidaria. Los sucesivos responsables de la SAD, desde el 2004, liaron la madeja para no aparecer como los causantes de una desembocadura irremediable. Se fueron pasando la pelota de unos a otros y negociaron con el mismísimo diablo para no tener que salir por la puerta trasera. Uno de ellos, Javier Martí Asensio, se sentará mañana en el banquillo para enfrentarse a acusaciones de presunta mangancia. Todos aspiraron a adueñarse de un pasado glorioso, dejando tras de sí un futuro inexistente.

    EL ESCRITO DE DEFENSA elaborado por Joan Font, abogado de Grande,  y el propio informe final de una administración concursal sesgada a la que rebate, constituyen documentos esclarecedores de todo lo ocurrido en este cuento con final infeliz. Caemos en una ingenuidad extrema todos aquellos que elaboramos un listado de culpables del que nadie está exento, pero que excede de un solo folio. Seguro que nada de todo esto se lo han contado a Claassen, pese a que Pedro Terrasa lo sabe, quizás porque el alemán estaba y sigue predestinado a servir como el nuevo Asensio, no Martí, sino Pizarro. 

     

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