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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 07
    Agosto
    2014

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    Lo peor está en los despachos

     Si la cabra no tira al monte, está bien que la montaña le brinde su cobijo. En el fútbol europeo y, por supuesto, el español, cada vez es más frecuente que exjugadores ocupen cargos de responsabilidad en la parcela deportiva, dicho en términos generales, sin entrar en valoraciones particulares y sin ignorar la recomendación de Johan Cruyff al insinuar que incluso deberían encargarse de la gestión de los clubs. Seguro que el Mallorca no habría estado cuarenta y cinco días para firmar los preceptivos contratos laborales.

    La lista de ejemplos es amplia: Loren en la Real Sociedad; Monchi, del Sevilla; y Hierro, Butragueño, Zidane y pronto Raúl, coincidirán en el Real Madrid. En los despachos del Barça, Zubizarreta, y en los del Atlético de Madrid, Caminero con Simeone en el banquillo. Alexis, al frente de la secretaría técnica del Betis; Quini, delegado del Sporting y, en fin, no hace falta seguir ni recordar a los tripulantes de grandes clubes europeos, empezando por el Bayern de Munich. 

    Lo peor del Mallorca nunca ha residido en el verde del terreno de juego, ni siquiera en vestuarios en los que ha habido sus más y sus menos. El problema nace y se desarrolla en los despachos y aunque podríamos recordar una retahíla de dirigentes nefastos que pusieron en peligro la supervivencia de la entidad, jamás alcanzaron los niveles de ineptitud y prepotencia, defectos que suelen ir unidos de la mano, que exhibe sin pudor el actual Consejo, cuya impresentable labor amenaza seriamente la celebración del centenario, allá por el mes de marzo del 2016.

    Por no retroceder a etapas demasiado pretéritas, el Mallorca no levanta cabeza desde la muerte de Asensio Pizarro. Más concretamente desde la segunda presidencia de Mateu Alemany. Lo que era un ir y venir a base de voluntarismo y trompicones, se convirtió en franca decadencia que no ha cesado hasta el día de hoy en que, todo hay que decirlo, ha tocado fondo. Un situación que puede que ni los ‘ex’ sean capaces de superar.

     

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