Blog 
El Análisis
RSS - Blog de Alejandro Vidal

Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


Archivo

  • 19
    Diciembre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Las cara oculta de un concurso

    Dicen que los clubs modestos equlibran sus balances con la venta de jugadores, de lo que se deduce que si, desde hace años, las recaudaciones por abonos y taquilla son insuficientes, tampoco los recurrentes derechos audiovisuales salvan a los manirrotos.
       Al dejar de lado el debate de lo que los ingresos por televisión dan y quitan a la vez, por no redundar en las manidas cuestiones de días y horarios de transmisión, no deja de soprendernos, cuando no alarmarnos, que el Mallorca haya conseguido vender futbolistas por valor de 156 millones de euros y apenas un año después de alcanzar esa cifra como resultado de la suma de los once ejercicios anteriores, solicite un concurso de acreedores con una deuda nada menos que de 80 ‘kilos’.
       Habrá que convenir que la hipótesis que sostiene que el dinero no se quema ni desaparece, sino que sólo cambia de bolsillo, cobra un singular protagonismo en el mundo balompédico en general y en el de nuestro club decano en particular porque, seamos sinceros, no parece que se haya invertido la misma cantidad en fichajes que en traspasos en las temporadas de referencia. No insinuamos siquiera que alguien se haya aprovechado de nada, pero sí que de reproducirse semejantes balances cuando los clubes no eran sociedades anónimas deportivas, sino entidades sin ánimo de lucro, se habrían tenido que dar muchas explicaciones a los socios.
       Ahora, -cuando hasta algún peñista espabilado se ha colado en el consejo de administración del club y se permite fariseas actitudes críticas e incluso místicas, en abierta coalición con quienes algo deberían saber de cómo se llegó a esta situación- sería el momento de preguntarse el por qué de muchas cosas en lugar de arremeter contra quienes intentan arreglarlas. Claro que si, como decía Alfredo di Stéfano, la mejor defensa es el ataque, tal vez lo que interesa es disparar contra el presente y el futuro para que nadie sienta la tentación de visitar el pasado. Una forma de mantener ocupado al enemigo y manipular a la tropa.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook