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Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 20
    Febrero
    2012

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    La venganza, en frío y en caliente

    La venganza es un plato que se sirve frío, aunque a veces aprovecha poco. La del Mallorca sobre el Villarreal, si bien algo tardía, ha servido al objetivo más importante, la suma de tres puntos, pero también será útil para el caso de que se diera un empate entre ambos equipos en el final del campeonato. La competitividad de los locales debería aparecer en dosis más frecuentes y alcanzar una regularidad que impidiera el uso de la expresión ‘esta vez’ para valorar el buen comportamiento del equipo en todas las facetas del juego. Si son capaces de actuar siempre como ayer, el sendero de la permanencia no sería ningún osbtáculo repleto de espinas. La palabra clave es continuidad, más allá de que el resultado no siempre sea favorable y tan abultado.    

    A Balón parado se marcan hoy día las tres cuartas partes de los goles en la Liga. Víctor, Martí y Nunes certificaron la regla cuya excepción la constituyó el contragolpe de libro conducido por Castro y resuelto por el de Algaida. En el haber de Joaquín Caparrós cabe la recuperación del Chori, directamente responsable de las cuatro asistencias finalizadas en las redes de la portería defendida por Diego López, que había estado desaparecido durante toda la era Laudrup. El técnico de Utrera, menos afortunado en otras ocasiones, también puede presumir de haber revertido el signo de las jugadas de estrategia, pues el Mallorca ha pasado de temblar a la hora de recibir saques de esquina o faltas, a conmocionar las posiciones defensivas del enemigo en cada balón que sobrevuela el área contraria.                                                         PERFECTA LECTURA DEL PARTIDO en base a la evidencia de que el Villarreal depende única y exclusivamente de la inspiración y movimientos de Borja Valero. La alineación inicial de Martí en detrimento de Pina no dejaba lugar a dudas al respecto. El único torpedo del Submarino partió de un pase interior del exmallorquinista que no pudo practicar más a menudo. No le ayudó la mala decisión de su jefe Molina, al enviarlo a una banda después del dos a cero. Cuando quiso rectificar ya era tarde y tampoco era cuestión de retrasarlo para mejorar la función de Senna. La verdad es que muy mal tiene que estar De Guzmán, inédito, para no gozar de un solo minuto en semejante tripulación.

    LA VALORACIÓN DE CASTRO no resta mérito alguno a sus compañeros. La pareja de centrales estuvo perfecta, como las ayudas defensivas de los carrileros. Impecables Tissone y Pep Lluis para reducir a una anécdota la posesión ficticia y el dominio solamente territorial del perdedor. Pereira fue una pesadilla para Oriol y ya no digamos Víctor y Castro para la línea defensiva al completo de un visitante incapaz de frenar las contramedidas que impactaban una y otra vez en su línea de flotación. Y no es que el Mallorca jugara mejor de lo que lo hizo, por ejemplo, frente al Madrid, sino que su rival era diferente y no influyeron agentes externos.      

    LAS AGUAS VUELVEN A SU CAUCE. El Levante ha salido de Europa, donde no estaba ni se le esperaba, y el centro de la tabla se reagrupa hasta el extremo de que el Mallorca está un punto más cerca del continente que del descenso. Pero de jornada a jornada todo cambia. Nadie podía predecir que el Rayo, más temible fuera que en Vallecas, se haya colocado en el grupo que va a rueda del cuarto. En esta competición el cielo y el infierno son extremos que se tocan. Ahí es donde está el peligro y el motivo por lo que se hace tan necesaria la regularidad y sería importante abrir la despensa para almacenar grano antes de que el calendario se complique con enemigos del talante del Valencia, el Atlético de Madrid y el mismísimo Barça, por desmotivado o no que pueda estar. 

     

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