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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 16
    Marzo
    2014

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    La forma y el fondo

    “Muchas veces miramos demasiado el resultado y a mí me importa mucho cómo se produce”. Compartimos en su totalidad el contenido de la frase y su significado literal. La pronunció Carreras a poco de su llegada y viene como anillo al dedo para resumir la victoria del Mallorca ante el Tenerife que debería servir para relajar el ambiente y elevar la autoestima de este equipo que, aunque sin asombrar a nadie, empieza a saber a lo que juega. Salvo algunas escaramuzas iniciales, los chicharreros, dirigidos por el exmallorquinista Álvaro Cervera, inquietaron poco a Miño. Notaron ausencias determinantes en sus filas y tuvieron que resignarse a una derrota discreta que no da alas a los bermellones, pero devuelve un cierto interés a lo que resta de una competición que, al igual que cada partido, se hará muy larga.

    Los experimentos en casa pero sin gaseosa, a veces dan malos resultados. Algunos, como la formación defensiva integrada por Nsue, Ximo, Agus y Kevin, son irremediables y forzados por las circunstancias, en este caso las bajas de Cadamuro y Bigas. Si decimos que suplieron su fragilidad con entrega y contundencia, reconocemos su esfuerzo. Especialmente el lateral derecho, zarandeado por una grada más pendiente de sus protestas a un palco vacío, que de arropar a los jugadores. Peor resultó la alineación inicial de Riverola, acertada aunque tardiamente sustituido tras una hora de nula aportación al conjunto en ninguna de las facetas que se supone podría dominar. Haber vestido la camiseta del Barça no es un pasaporte, ni garantía de calidad.


    EL FÚTBOL DIRECTO al que tuvieron que recurrir los locales en numerosas acciones del juego, contribuía a la nulidad del joven futbolista catalán, perdido entre líneas, desubicado, exageradamente lento y más torpe de lo que sus condiciones técnicas hacían presagiar. La presencia del veterano Pep Lluis Martí, recibido con la mayor ovación de la placentera y primaveral tarde, dio consistencia al centro, permitió contener los ataques canarios y dio algún sentido a los contraataques pese a que Gerard Moreno y Alfaro tampoco tenían su día. Claro que, sin ningún apoyo a su espalda, el goleador admite disculpa. Superada la sorpresa del once de principio, los cambios fueron más lógicos y mostraron una lectura más acertada del desarrollo del encuentro.

    LA ESCASA CONFIANZA DEL PÚBLICO en el equipo y de éste en sí mismo, se reflejan gráficamente en la exclamación surgida de la garganta de un espectador para celebrar el gol del joven Marco Asensio a los veinticinco minutos: “¡Árbitro, tiempo!” Seguramente fueron muchos más los aficionados que hubieran renunciado a toda la segunda parte y lo que quedaba de la primera, conformándose con ese tanto. Un síntoma evidente de que el margen de mejora es enorme desde cualquier perspectiva. El fondo complace a todos, pero la forma todavía deja mucho que desear porque no todos los contrincantes serán tan facilones.  

    EL PÚBLICO ES SOBERANO pero, como demuestran los plebiscitos, también se equivoca. Cabe destacar el repunte de los amantes del baloncesto en cuanto el Palma Air Europa ha regresado al Palau. Las convocatorias de los seguidores del Mallorca han hallado el eco que la labor de sus dirigentes merece, pero se corre el riesgo de desviar el punto de mira. En mi opinión, las muestras de desagrado se deben producir antes, en el descanso y después del partido, porque de lo contrario se corre el riesgo de que la noticia esté en la grada y no en el campo. Al fin y al cabo no hay mejor medicina que los buenos resultados. Con ellos la guerra institucional no habría progresado. Por mucho que haya quien la continúa abonando.

     

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