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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 24
    Marzo
    2014

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    La flor de carreras

    Hasta la fecha no se puede decir mucho del trabajo de Lluis Carreras como sustituto de Oltra. Si acaso estaremos de acuerdo en que ha aterrizado en el vestuario con un bagaje de fortuna que nunca es desdeñable en ningún orden vital y mucho menos si se trata, como el fútbol, de un juego. El Mallorca ganó sin querer. No hizo nada para merecer la victoria. No supo jugar contra un rival en inferioridad al punto de que, en la primera parte, tuvo el balón en su poder menos que los mozalbetes vestidos de blanco y solamente reaccionó, a trompicones y pelotazos, cuando se vio con el marcador en contra y no le quedó otra que tirar de épica y desesperación. Sumó tres puntos gracias a un golazo, eso sí, de Thomas y a otra prodigiosa intervención de Miño al rechazar un penalti absurdo cometido por Kevin en el último suspiro. El resultado no cambia un ápice su imagen pero bienvenida sea la flor de don Lluis.

    Ganar como se ganó una semana antes al Tenerife no justificaba repetir la alineación. En todo caso era apostar por más de lo mismo, es decir casi nada. Con Gerard chupón y perdido en la soledad de un ataque primitivo, Riverola empeñado en su garboso paseo por tierra de nadie y Alfaro sin justificar su presencia, la idea de poner en liza a los ‘jugones’ se esfuma en cuanto hay que dar tres pases seguidos o alguien ha de abrir espacios. Sin precisión en la entrega, sin desmarque, sin movimientos de apoyo ni de ruptura, todo el fundamento depende de la inspiración particular de Marco Asensio y el acierto puntual de Thomas.


    EL TALENTO NO SE PUEDE COMBATIR SIN TALANTE, si se me permite el juego de palabras, y el Mallorca ofrece tal cantidad de fisuras defensivas y carencias realizadoras que se manifiesta más próximo a la torpeza que al ingenio. Ha conquistado siete de los últimos nueve puntos en disputa sin hacerse acreedor a más de tres y merced a destacadas acciones individuales. Ha cambiado el esquema y todos nos imaginamos cómo y a qué quiere jugar, pero tendrá que trabajar, especialmente si el coste del puesto de titular ha entrado en tiempo de rebajas. Este once ha salido victorioso en dos batallas, una por suerte y la otra sobre un rival flojo, pero no justifica su continuidad ni garantiza el futuro. No hay cabeza para luchar contra la inteligencia y falta mucho corazón para suplir las lagunas del cerebro.

    LOS PROFESIONALES DEL MALLORCA deberían ser castigados con noventa minutos diarios de ver el Madrid-Barça de ayer o, en su defecto, al Atlético. No para que aprendan lo que dificilmente van a asimilar, pues hay comparaciones que, en efecto, además de exageradas son particularmente odiosas. Más que nada para que entiendan cómo se justifican los sueldos. Ganan más dinero que nadie, pero también corren, luchan y se sacrifican. Pueden caer uno, dos, tres o cuatro goles y no pasa nada. Van una y otra vez, sin desmayo, con toda la fuerza, la máxima intensidad. Y, por cierto y ya que estamos en ello, sigo sin adivinar qué aporta Neymar a los suyos, por mucho penalti que le hicieran. Yo, de Zubizarreta, buscaría defensas antes que atacantes.    

    PUEDE QUE NO HAYA MUNDIAL DE MOTOS, si todo sigue como ha empezado. Lorenzo por los suelos y Márquez intratable. En cambio sí entonaremos la vieja canción: hay Liga. Arriba está otra vez en un pañuelo y es posible que, excepcionalmente, sea cosa de tres. Más abajo el Valencia y el Sevilla no arrojan la toalla y solamente el Betis empieza a cumplir su condena. No solamente en Segunda se intensifica la igualdad. La brecha abierta por los líderes, Éibar y Depor, amenaza con ser duradera. Parece que nos conformamos con mirar a la sexta plaza. Con flor o sin ella.

     

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