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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 04
    Mayo
    2014

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    La cara más cruel del deporte

    El fútbol puede ser muy grande, pero cuando muestra su peor cara se convierte en un deporte muy cruel. Que se lo pregunten al Valencia, apeado de la Europa League con méritos más que suficientes para haber superado al Sevilla, o al Atlético Baleares, que se puede quedar sin play-off después de pasarse la temporada líder o segundo clasificado y ayer, por supuesto, al Mallorca que fue víctima una vez más de dos errores infantiles de sus defensas y portero, pese a ser superior al Éibar la mayor parte del tiempo y haber estrellado dos balones en el travesaño. Los resultados no son justos o injustos, pueden ser merecidos o inmerecidos y los de Carreras, en un partido que será enjuiciado desde el marcador y no por el juego de ambos equipos, no se hicieron acreedores al castigo recibido que, de otro lado, compromete muy seriamente su futuro.

    ESFUERZO INÚTIL el de los bermellones, que hasta llegar al área enemiga, controlaron al visitante, dominaron el balón y solamente carecieron de pólvora en la finalización de sus acciones. Bajo la batuta del mejor Iriney y con Thomas como motor, sólo la inexperiencia de Asensio y Moreno rebaja la nota de ambos. De haber participado un poco más Alfaro, el Mallorca ya se habría mostrado con más empaque en la primera parte. El margen de mejoría es amplio, pero en términos comparativos, este equipo tenía poco que ver con el de las últimas jornadas. No obstante la insistencia en alinear una defensa de broma impidió corregir la dinámica de este equipo que paga caros sus errores.


    SERRA DIO LA CARA y aunque estaba claro que los elementos podían volverse en su contra, aguantó el tipo igual que lo había hecho en Ponferrada y Vitoria. Estar en el palco a costa de soportar improperios supone asumir su responsabilidad que es lo que se exige al máximo accionista y exdirector deportivo, precisamente lo que no hacen sus compañeros de consejo, a excepción ayer de Claassen, especialmente un presidente que se iroga representatividad en las comidas y elude los compromisos, entre otras tropelías. Pero, por broncas que la grada dedique a los futbolistas, ayer sin mucha razón, quien ha estado en un vestuario y lo ha dirigido, sabe que los profesionales no necesitan palmadas en la espalda cuando las cosas van bien, sino precisamente en los instantes malos. Y el vicepresidente no ha bajado antes de ningún partido, sino después y en cumplimiento de su deber aunque la procesión vaya por dentro.

    CUANDO BOSKOV, de imborrable recuerdo, soltó la lapidaria “fútbol es fútbol”, se refería a situaciones como las que hoy nos invitan a reflexionar. El Barça había tirado la Liga el sábado, pero no pensaba que su ineficaz empate ante el Getafe le iba a servir para recortar un punto al Atlético y seguir igual con el Madrid. Hasta es probable que la Liga termine en un triple empate en el que los de Simeone, pese a su gran temporada, saldrían desfavorecidos. Están en todas las quinielas y, lo que son las cosas, pueden terminar sin ningún premio a una campaña de ensueño que de repente limita con la pesadilla. Otra vez justo o injusto, merecido o inmerecido. En el deporte, la cortina que separa la grandeza de la miseria es fina.   

    AL BAHÍA SAN AGUSTÍN LE OCURRIÓ LO CONTRARIO en Vitoria. Estuvo a dos tiros libres de cerrar la competición sin alcanzar el objetivo y ahora se encuentra a un paso de acceder a la final por el ascenso a Leb Oro. La fiesta siempre va por barrios. Hace tiempo que Márquez borró la sonrisa de la faz de Lorenzo. Para ganar tendrá que arriesgar más de lo que su ya notoria experiencia le debe aconsejar. No parece que Yamaha pueda obstaculizar el dominio de las Honda, ni el piloto mallorquín  reverdecer laureles marchitados.

     

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