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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 07
    Octubre
    2014

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    La ampliación de la vergüenza

    Huelga cualquier comentario respecto a la renovada alianza Cerdà-Claassen, unidos por algo más que su interés en rascarse el bolsillo lo mínimo posible y perpetuarse en el Mallorca hasta la desaparición del club o a la espera de negociar una apetitosa plusvalía con el italiano de turno, llámese síndrome de Davidson.       

    Tras la reunión del consejo de administración de ayer, todos han salido en la foto. El solo hecho de rechazar una propuesta de ampliación de cinco millones en beneficio del club, deja en evidencia quién es quién en esa planta innoble, donde la traición, la felonía y el desahogo campan a sus anchas. De descarados es ampliar dos millones cuando sólo a acreedores ya se deben dos y medio y al tiempo que se plantean pedir al entrenador que cese renunciando a su contrato.  Tras el esperpento, el futuro del club, ligado al del equipo, sólo tiene dos caminos: continuar tal como está o depender de la voluntad de los integrantes de este pacto pollençí-teutón. En ambos casos, que el Cielo tenga piedad del mallorquinismo. 

    En la inauguración de la peña de Llucmajor que lleva su nombre, ya es admirable que haya aficionados con humor para estas cosas, el expresidente Miquel Contestí aseguró que el Mallorca nunca debe tomarse como un negocio, sino como una ilusión. Debió matizar que la única ilusión de los actuales accionistas es hacer negocio.

    Lo de anoche no es solamente un despropósito, sino algo mucho más grave, un paso firme hacia la desaparición de la única institución balear capaz de unir y reunir veinte mil voluntades en torno a, si se quiere, una utopía. Pero nadie puede sentirse engañado. Ya dijimos ayer que la voz de la afición  y la entidad en sí misma les importa un bledo. Se adoran a sí mismos y a la pasta, precisamente porque no la tienen.

     

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