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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 29
    Mayo
    2014

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    Fútbol de gañote

     Un socio del Mallorca me decía ayer que, sin sacarse su abono, habría podido asistir igualmente al setenta por ciento de los partidos de Liga. Un cálculo aproximado de las invitaciones que el público en general ha recibido a lo largo de la temporada. Se comprende que el club constate que el sábado los invitados superarán de largo a los numerarios. Se trata de una de las consecuencias de la inmadura y errática política que han seguido los gestores de las sociedades anónimas deportivas en busca del dinero fácil de la televisión, a costa de vaciar los asientos que ahora se ven obligados a llenar de mala manera.  Salvo excepciones, los ingresos por taquilla y abonos bajan de año en año para todos los clubes. El desprecio a sus aficiones es flagrante y hasta valdría la pena si, puestos a regalar, circunstancia que muy pronto dejará de ser excepcional, habría que hacerlo con otros criterios, para estimular a los más fieles en vez de provocar su desencanto y desilusión. El fútbol sufre una alarmante falta de preparación y conocimientos de sus dirigentes. Mientras en el terreno deportivo la profesionalización de las secretarías y cuadros técnicos se ha impuesto necesaria y totalmente, en las áreas restantes siguen tomando decisiones verdaderos aficionados, cuando no ignorantes. Y el Mallorca es un claro ejemplo si nos ponemos a dibujar el perfil de sus consejeros, con el presidente a la cabeza, y sin excluir a mandos intermedios que, al igual que Michel Blum recientemente, no habían visto un balón en su vida y mucho menos una entidad deportiva por dentro. Que el alemán, además de los Durán, Terrasa, Chaves, etc hayan estado en la planta innoble de Son Moix con salarios muy por encima de los cien mil euros, reservados a altos directivos bancarios o primerísimos ejecutivos de multinacionales, clama al cielo. Al menos, se diga lo que se diga, Serra Ferrer ha renunciado desde el primer día a los doscientos veinticinco mil que le autorizaron los administradores concursales, pero esta es otra historia que algún día habrá que contar. No ahora.

     

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