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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 02
    Marzo
    2014

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    Fe de errores

    Lluís Carreras decía en su presentación que no sólo le importa ganar, sino cómo se consigue. Un gol en el último segundo cambia crónicas y titulares que estaban a punto de entrar en máquinas. Si el Mallorca hubiera marcado un segundo gol en alguna de las dos acciones a balón parado que tuvo con el tiempo casi cumplido, el desastre generalizado hubiera dejado paso al empate épico. El esfuerzo de los nueve jugadores que permanecieron en el campo a lo largo de una segunda parte tortuosa, no merecían escuchar pitos ni protestas contra el palco vacío de consejeros, sino exclamaciones de aliento. En mi opinión la victoria del Barça B fue circunstancial y obviamente inducida por una impresentable actuación arbitral y el error puntual de un jugador, Cadamuro, que permitió a los catalanes abrir el marcador cuando sus compañeros no se habían recobrado de la tarjeta roja mostrada a su portero.

    El PÚBLICO ES SOBERANO pero también injusto y equivocado. Tiene motivos más que suficientes y poderosos para solicitar la dimisión de la directiva, aún sin olvidar que lo exigido no es sino la venta de las acciones en su poder, dado que los clubs de fútbol son sociedades anónimas. La plantilla tampoco tiene culpa de los desmanes que protagonizan los habitantes de la planta innoble de Son Moix. Una grada vacía precipitará la caída, constituirá un salvavidas para el visitante y ninguna presión para los colegiados. La repulsa precisa un cambio de escenario y ha de ser selectiva porque, no todos los consejeros han actuado con indecencia.


    A CLAASSEN, TERRASA, ROIG Y CERDÀ no se les conoce una sola iniciativa en beneficio del club. No han hecho más que buscar su propio interés y se han unido con un único objetivo: derrocar al mayor accionista. Serra Ferrer se habrá podido equivocar en los fichajes, la confección de la plantilla y, por supuesto, en le selección de sus compañeros de viaje, pero es el único que puede presumir de mallorquinismo, ha invertido casi el 50% del capital por su cuenta y riesgo y lleva cuatro años trabajando sin percibir salario. Salvo por intereses inconfesables, antipatía personal y seguramente más de un pecado, no se le puede equiparar al resto, incluyendo el director general cesante y también el vigente.

    POR REMAR CONTRA EL OLEAJE, pero sin dejar de ser sincero conmigo mismo, he de hacer una lectura positiva de los brotes verdes que vislumbré el sábado, pese a la derrota. Para empezar, un interesante cambio de dibujo, del impracticable 4-2-3-1 de Oltra al 4-4-2 de Carreras, un sistema mucho más adaptado al equipo que, al margen de salvedades impropias, permitió contemplar dos líneas de cuatro muy juntitas para defender y capaces de mantenerse imbatidas durante más de 45 minutos en flagrante inferioridad. Quizás hubiera preferido a Geijo como único delantero, antes que un Hemed falto de ritmo, pero es una cuestión de gustos. Y este vestuario necesita moral así que, como decía un viejo directivo del Poblense, habrá que ficharle.     

    EL ARBITRAJE ESTÁ MUY TOCADO. Se demostró en el Atlético-Real Madrid y el extremeño López Acera en Son Moix fue un verdadero desastre. No porque podamos discutir la expulsión de Aouate o la falta máxima negada a Hemed o el penalti de Ramos a Costa, sino por el resto de su nefasta labor. El buen colegiado no se limita a pitar lo que ve o cree ver, sino que ha de gestionar el partido. No debe adoptar medidas drásticas en jugadas que admiten dudas y no han de descargar su responsabilidad sobre asistentes menos capacitados. No son las tarjetas las que infunden respeto, sino la calma que deben transmitir a los arbitrados. Claro que también aquí falla el sistema.

     

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