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El Análisis
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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 15
    Enero
    2014

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    En busca del tiempo perdido

    De vez en cuando surgen tópicos que se instalan en la conciencia social sin que uno consiga entender su origen. Los más socorridos son los de claro uso comercial como el día de los enamorados, Papá Noël o la noche de Halloween, pero otros se introducen lentamente en todas las capas de la sociedad hasta convertirse en costumbres tácitas.

    Uno de ellos es el de los famosos cien días que se conceden a quienes comienzan a ejercer una determinada función, ya sean gobernantes, ejecutivos, dirigentes e incluso entrenadores de fútbol. Realmente no sé por qué estos tres meses y algo más de una semana en lugar de cuatro o de dos y medio. Pero en fin, lo prudente es conceder un tiempo prudencial para que uno pueda desarrollar su proyecto antes de emitir un juicio de valor.

    El nuevo reparto de poderes por el que se va a regir el Mallorca a partir de ahora precisará solidificarse, aunque los plazos se acortan y, esencialmente en el plano deportivo, no se puede perder ni un minuto, ni una jornada del calendario.

    El ascenso es cosa de diez cuando debería ser de cuatro o cinco y, en caso de que la lista de aspirantes se viera reducida a tenor de los próximos resultados, no está muy claro que el Mallorca esté entre ellos.

    Es peliagudo determinar si la solución se encuentra en el mercado de fichajes o en el relevo del técnico, puesto que vestuario y entrenador parecen responsables a partes iguales de lo sucedido en la primera vuelta del campeonato. Pero sí es evidente que se deben tomar medidas que, igual que se ha conseguido en el seno del consejo de administración, reviertan la situación.

    Hay que dejar trabajar a Blum en los despachos y a Serra Ferrer en la ciudad deportiva. La vida no siempre regala segundas oportunidades y el club afronta un porvenir en el que no caben más errores en la planta innoble, pero tampoco tanta distensión en el terreno de juego.

     

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