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El Análisis
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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 18
    Agosto
    2014

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    El triunfo de la fe

    El de Joao Víctor fue uno de los fichajes controvertidos correspondientes a la etapa anterior de la dirección deportiva del Mallorca. Casi inamovible para Michael Laudrup, que lo llegó a utilizar incluso de lateral derecho rompiendo los esquema más elementales, sus características no eran tan del agrado de Joaquín Caparrós, que apostó antes por Javi Marquez a costa de mantener al brasileño como su sustituto o un recurso puntual. Afectado por el bajo rendimiento de su paisano Ratinho, con el que había llegado procedente del fútbol uzbeko y a través de una recomendación de Rivaldo, no fue muy tenido en cuenta hasta que, lesionado el exexpañolista, mostró unas condiciones que habían pasado inadvertidas para algunos. Buen trato de balón, posicionamiento, capacidad de recuperación pero, al mismo tiempo, sentido común y buen disparo de media y larga distancia tanto en movimiento como a balón parado. La desgracia se cebó sobre él porque la plaga de roturas que dio con media docena de futbolistas en la enfermería le alcanzó en el mejor momento desde su desembarco en el club. A partir de aquí empezó un largo calvario que le obligó a pasar por el quirófano no solo para recuperar su rodilla, sino porque precisó una intervención abdominal delicada que prolongó su ya de por sí larga reanimación.
     
    Ha vuelto. Las delicadas circunstancias deportivas y económicas de la SAD han obligado a los técnicos a valorar su estado y la calificación ha sido óptima. En el Mallorca actual, Joao Víctor es el rey del mambo. Si la mala suerte le ha olvidado, no tiene competencia en la línea media del equipo que dirige Valeri Karpin, cuya idea de juego encaja mejor que la de Miquel Soler en función de sus características. Después de atravesar el desierto de la desesperanza, vuelve a sonreír. No es para menos. Lo peor ya ha pasado

     

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