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Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 29
    Septiembre
    2014

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    El mejor delantero, un defensa

    En medio del caos todo bicho viviente escapa a su responsabilidad. Nadie querrá saber nada, pero el determinante cambio de cromos ejecutado por Karpin en la línea defensiva de cuatro, obviando la complicidad de los siete restantes jugadores, nos hace pensar y preguntarnos si la desastrosa planificación de la temporada no ha sido todavía peor de lo comprobado e imaginable. Si a la sexta jornada ha tenido que debutar un defensa central del Mallorca B y se han caido ya hasta tres de los de atrás, es que las cosas se han hecho no mal, sino muy mal. Que cada uno le ponga a eso el nombre propio que quiera, pero este impresentable comienzo de temporada se explica con apellidos y no únicamente con los de los consejeros que, evidentemente, son los primeros culpables del desaguisado.

    CAMBIAR PARA QUE NADA CAMBIE. Pagaron el pato Agus y Gulan, pero hubiera podido ser cualquiera la víctima de las tribulaciones de Karpin. Por ejemplo Truyols, gentil en el segundo gol del Barça B que, a partir de los veinte primeros minutos apagó la efervescencia local provocada por el afortunado debut de Kasim, una apuesta de riesgo, y la esperanzadora reaparición de Pereira, poco afortunado de cara al gol. Y aunque las oportunidades forjadas, y sin valorar que los goles fueron fruto de acciones a balón parado, la voluntad ofensiva del equipo contrasta con esa cobertura acristalada que se viene abajo ni siquiera con un golpe, pues basta un ligero soplo que no tuvo mayores consecuencias gracias a las intervenciones, ayer sí, de Cabrero.


    LA FALTA DE RECURSOS DE LOS BERMELLONES se pone de manifiesto en la gran cantidad de faltas cometidas, alguna de ellas innecesariamente cometidas demasiado cerca del área propia. Otras veces debido a unos desajustes incomprensibles en la categoría (tres a una misma marca y Dongou, el rematador, ganando la posición a su par) y otra vez la deficiente colocación de la barrera en el tercero de los visitantes. Pero a ello hay que añadir la mala selección y precisión en acciones de contragolpe en las que se regala la ventaja. Y ahí es donde, por  mucho que no nos gusten los cambios desde el banquillo, el técnico no puede hacer absolutamente nada. Trabajar otras cosas sí que parece hacerlo.

    UN DETALLE REVELADOR  lo determina el cambio que, con el empate a tres en el marcador, decide el ruso al relevar a Markovic para dar entrada a Bustos justo después de haber logrado un empate que, en aquel momento, estaba más lejos que el cuarto gol visitante. Si no puedes sumar los tres puntos y aunque Fofo y Marco los tuvieron en sus botas, mejor quedarse con uno. Dadas las circunstancias no era una mala actitud porque en el intercambio de golpes, los de casa eran perdedores muy claros. El empate no sirve para mucho, pero una derrota posiblemente habría agravado el enrarecido ambiente. No está el horno para bollos y en Son Moix no cesan de entrar trigo y aumentar la temperatura. No debería ser una excusa para un vestuario en el que la inexperiencia se conjuga con la ingenuidad y, al tiempo, la veteranía.  

    LORENZO HA REGRESADO y lo ha hecho donde siempre le fue peor, sobre un asfalto mojado. Se podrá discutir si fue el mejor, pero indiscutiblemente demostró mayor inteligencia. Mientras el virtual campeón del mundo, Marc Márquez, y Dani Pedrosa pecaban por exceso de confianza, el mallorquín cambió su máquina en cuanto advirtió las primeras gotas de lluvia y eso, en definitiva, le subió al primer escalón del podio en un circuito en el que nunca antes había ganado. Quedan cuatro pruebas y no le alcanzará para el título, pero aún puede ser subcampeón.

     

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