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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 10
    Diciembre
    2012

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    El Mallorca toca fondo

    Todo tiene un principio y un final. En orden cronológico la debacle del Mallorca en Valencia procede de un balón que, sin obstáculo alguno, Ximo regala a un jugador del Levante cuyo envío largo no ataca Geromel que, en un mal control posterior, habilita a Martins para que marque a placer, justo dos minutos antes del descanso. Los locales ya tenían el partido donde lo querían y el cierre de la historia, ya lo conocen. Hablamos de un lateral que, hay que repetirlo una vez más, no está capacitado para jugar en Primera y de un equipo cuya confianza es tan quebradiza que arroja la toalla al menor contratiempo pese a disponer de muchos minutos para rectificar, lo mismo que restan muchas jornadas para enderezar la decadente trayectoria.   

    NO HAY UN SOLO CULPABLE y aunque ya hemos insistido en las deficiencias de los laterales, este equipo ofrece toda clase de facilidades en cada una de sus líneas. En la primera jugada del partido, Víctor, cuyos galones de general le vienen anchísimos, ya se había desentendido de un balón para complicar a su compañero Bigas. Era solamente una muestra de la dejación de responsabilidad en la mayoría de los jugadores. Márquez no presiona, los de arriba no se desmarcan, Gio no desborda y el fútbol de ataque del conjunto se limita a una serie de pelotazos sin precisión ni sentido a los que los zagueros contrarios siempre acuden con ventaja. No hay creatividad, ni elaboración, como tampoco fe ni convicción. Y las individualidades, a veces solución de emergencia, brillan por su ausencia o desidia.       


    JUGONES PARA JUGAR o eso es lo que se supone. Quienes abogan por un juego más combinativo no albergarían dudas sobre una alineación en la que Geromel, Márquez y Giovani podrían configurar la columna vertebral. Los tres, con Pina como peón de brega, deberían orquestar un poco más del fútbol que se reclama. Pero no es así. Entre ellos se intercalan enormes distancias y el resto huye del balón como alma que lleva el diablo porque nadie abre una sola línea de pase u ofrece soluciones a los compañeros. Sumamente gráfica resultaba, ya en la segunda parte, la imagen de Arizmendi dejándole a Nsue la pelota en la banda, para marcharse como un poseso al área dejando al carrilero solo junto a la cal en lugar de seguir la jugada para provocar un dos por uno o darle una salida.

    Cúper lo dejó escrito  en la temporada 2004-05 cuando, a falta de seis jornadas, declaró en rueda de prensa que ya lo único que quería la plantilla era ganar un partido que, aunque inútil, les recordara el significado de una victoria. Ya no volvieron a perder, pues de los seis restantes ganaron cuatro y empataron dos. Se hundió el Levante, que de los 33 últimos puntos en disputa solamente sumó dos. No es que el argentino lograra en un mes y medio lo que no había hecho desde que sustituyera a Benito Floro tras las ocho primeras citas, pero la plantilla tiró a la basura su mentalidad perdedora y volteó su dinámica con menos semanas por delante de las que todavía quedan ahora.     

    Los incordios de claassen, la campaña mediática de Terrasa y la traición de Cerdá no alcanzan al vestuario, aunque tampoco ayudan. La reciente guarradilla del tercero sometiendo al club a una prueba de estabilidad en el momento más delicado, deportivamente hablando, muestra tanto su talante, como su falta de oportunismo y su mal entendido sentido del orgullo personal, que antepone a la lealtad y al bien del club. El accionista bisagra ha proyectado sobre el entorno su nulo concepto de la amistad, mostrando una insensibilidad absoluta en relación a la propia entidad. Debería abandonar el barco antes de que lo haga el presidente.

     

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