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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 24
    Septiembre
    2012

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    El Mallorca se gradúa

    Para empezar habría que definir lo que entienden los puristas como fútbol espectáculo, término usual en boca igualmente de tontos y demagogos. Ilustraré tan brusco comienzo utilizando como ejemplo el partido del Valencia, lanzado a un ataque desaforado que en ningún momento tuvo nada de espectacular, mientras que Geromel y Anderson, los centrales del Mallorca, ofrecían una exhibición digna de dos orejas, rabo y salida por la puerta grande. Fueron ellos, bien respaldados por Aouate en momentos puntuales, quienes dieron brillo a la función matinal de Son Moix, en la que los de Caparrós presentaron su candidatura a equipo revelación. El desarrollo del campeonato desvelará hasta dónde puede llegar porque, a pesar de todo, aún es muy pronto para invocar a los oráculos y a los agoreros.   

    SI EL MALLORCA JUEGA MAL como pretenden desde la oscuridad de ciertos confesionarios, y ha sumado once de quince puntos posibles, estaría para competir con el Barça y el Madrid en caso de hacerlo mejor. Y no, tampoco es eso. Simplemente hace muchas cosas bien, sobre todo en orden defensivo y apunta a una notable mejoría a medida que avance la competición y se incorporen futbolistas fundamentales. Por fácil que sea afirmarlo, nos quedamos con la sensación de que, de haber contado con un hombre de las características de Gio, ayer habría anotado una goleada notoria porque, en efecto, a este equipo le falta chispa, velocidad e inspiración en sus salidas o, si se quiere, convicción. Una dosis de fe en sí mismo que terminará por emerger.             

                                                         
    EN LOS PROLEGÓMENOS DEL PARTIDO un amigo me expresaba su deseo: “Vamos a ver si jugamos bien...”, frase que no interrumpí para responder “vamos a ver si ganamos”. En el fútbol, como en la vida misma, cada uno establece su propia escala de valores y, a partir de ahi, sus prioridades. Ya insistía el viejo profesor Domingo Balmanya que el primer objetivo de un equipo debe ser no encajar goles y una vez conseguido, subir el segundo peldaño, intentar marcarlos. Así llegó Cúper a materializar los sueños, quimeras propiamente del mallorquinismo, sin tanta filosofía barata y, desde luego, tanto predicador ignorante e infernal.

    EL BARÇA LAS PASA CANUTAS  para derrotar a un Granada rocoso que, merced a su portero y un esfuerzo defensivo considerable, mereció no irse de vacío del Camp Nou. El susto que se llevaron los de Vilanova no desdice la evidencia de la Liga bipolar que sufrimos. Cuando el calor reinante impide vislumbrar la portada del otoño, la de los diarios deportivos anunciaba los circunstanciales once puntos de ventaja que separaban al líder del décimo cuarto clasificado, no del segundo. No es preciso identificar a ninguno de ellos. Aún así, el mar de ‘jogo bonito’ estuvo a punto de estrellarse contra las escarpadas rocas del acantilado andaluz. Otra vez la belleza del cuadro estaba en la portería defendida por Toño y no en el tiki-taka que exige una calidad vetada al 90% de los contendientes.     

    LA VIDA TE DA SORPRESAS, cantaba la Orquesta Platería en ‘Pedro Navaja’, que a veces es mejor evitar. Un proyecto sólido debe prevenirlas en lugar de abonarlas. Un propósito a plazo fijo no admite vaivenes viscerales ni decisiones radicales, más bien exige un trazado firme y un mínimo de paciencia. Han sido los modestos, como el Binisalem y el Constancia, quienes han sembrado con la semilla de la continuidad su magnífico arranque. Todo lo contrario del Baleares, que ha fiado a la improvisación un objetivo difícil. En ocasiones uno tiene que parar, ver a dónde quiere ir y en qué lugar se encuentra. Incluso es mejor desandar lo andado que avanzar dando tumbos.

     

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