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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 23
    Julio
    2014

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    El Mallorca, hoy, no vale un chavo

    Pues ahora que sigue sobre el tapete la hipotética venta de las acciones del Real Mallorca SAD, podemos preguntarnos, siquiera por curiosidad, cuánto vale el club; aunque la respuesta es muy sencilla: ni un chavo. Con una deuda pendiente que se aproxima a los treinta millones de euros, un patrimonio reducido a la ciudad deportiva de Son Bibiloni y una plantilla cuyo valor de mercado se centra exclusivamente en el hipotético traspaso de Marco Asensio, costará mucho encontrar inversores serios dispuestos a negociar de verdad. Si lo que pretende Gabriel Cerdá, todavía presidente aunque con buen criterio haya dejado de aparecer en los últimos actos oficiales, es poner sobre una mesa el precio político con el que valora sus títulos en aras de inclinar la mayoría accionarial, se equivoca. Tamaña utilidad sólo sería contemplada por alguno de sus socios, pero carece de interés para cualquier futuro comprador. El mundillo del fútbol está plagado de espontáneos dispuestos a meterse en un negocio que desconocen. Unos por trapichear hasta donde puedan o les dejen y otros por un ansia desmesurada de proyección y protagonismo. Pero mucho nos tememos que por Son Moix desfilan más de los primeros que de los segundos porque, a día de hoy, la del Mallorca no es una ventana que invite a nadie a asomarse. Más bien lo contrario.

    En pocas palabras, desde el 2008 este club no es un plato apetecible para nadie. A Vicenç Grande le dejaron un marrón importante y la crisis inmobiliaria le pilló en plena entrepierna. Luego Mateu Alemany empeoró la situación y fracasó en un proceso de venta que llevó al club al borde de su desaparición hasta que, inducido curiosamente por Pedro Terrasa, encontró en Serra Ferrer a su tabla de salvación. Hoy las cosas no están peor que entonces, pero tampoco lo suficientemente sólidas y estables como para llamar la atención de personas solventes.

     

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