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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 14
    Enero
    2013

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    El descenso es cosa de seis

    Aunque hace tiempo que mantenemos esa tesis, las matemáticas rubrican que, salvo subidas o bajadas inesperadas, el descenso se lo van a jugar media docena de equipos. Celta, Espanyol, Mallorca, Deportivo, Granada y Osasuna, por este orden provisional, no han hecho los deberes en la primera vuelta del campeonato y sudarán sangre, acompañada de las correspondientes lágrimas, para mantener la categoría en una lucha sin tregua que amenaza con no terminar hasta la última jornada. Quizás no sea casualidad que tres de ellos vivan o hayan vivido en medio de graves problemas institucionales: los periquitos con relevo en la presidencia, los gallegos en concurso de acreedores y los mallorquines al albur de las intrigas de los Claassen, Terrasa y compañía. Dios los cría y ellos se juntan.   

    POR FIN CAPARRÓS CAMBIA SU DISCURSO. En un arranque de sinceridad que le honra reconoció haberse equivocado con los cambios durante el partido del sábado en Valladolid. Es la segunda vez en muchísimos años que escucho a un entrenador entonar su mea culpa. Primero fue Mendilibar tras un descalabro blanquivioleta en Son Moix, cuando el actual entrenador de Osasuna dirigía a los pucelanos. Mourinho podría tomar ejemplo, pero está demasiado ocupado en descolgar al Madrid de la Liga y convencer a su parroquia de que sólo le interesan las copas: la del Rey y la continental. Empeñado en desmitificar a todo ídolo madridista pasado, presente y futuro, sólo se le resisten Butragueño y Di Stéfano. Todo se andará aunque sea.     
    DEMASIADO TARDE llega sin embargo el acto de contrición del técnico mallorquinista. Pereira es un monstruo que él mismo ha contribuido a crear. Ni su anarquía, individualismo, falta de solidaridad y egoismo anclados en su carácter han impedido alinearle jornada tras jornada sin aportar nada al equipo. Ha protagonizado enfrentamientos con alguno de sus compañeros, como Nsue, ha efectuado periódicamente declaraciones contra el club y sus dirigentes, se ha atribuido un rol de estrella del que carece y, ceñidos a su juego, se ha limitado a corretear por el campo sin saber qué hacer con la pelota más que ensayar su disparo. Futbolista muy sobrevalorado, sus reivindicaciones deportivas y salariales siempre estuvieron fuera de tono. Todos estos polvos, trajeron el lodo del pasado sábado.

    EL VESTUARIO DEBE ESTAR UNIDO, igual que todo el mallorquinismo. No caben más disensiones ni guerras internas porque perder la categoría resultaría muy grave en estos momentos. Los fallos se notan más, sus consecuencias, dramáticas y los arbitrajes empeoran. Al Mallorca le quedan diecisiete confrontaciones para sumar no menos de veinticuatro puntos. Precisa ganar la mitad de los encuentros restantes, porque descontamos las previsibles derrotas del Camp Nou y el Bernabéu. Ganándoles a los cinco vecinos de clasificación habría avanzado gran parte del terreno. Sobre este lienzo se perfila el paisaje.  

    LA RECUPERACIÓN de Antonio López corre temporalmente en paralelo a la de Rafel Nadal. Ahora sí, ahora no. Tan lenta y extraña una como la otra, sin que tengan nada que ver por cualquiera de sus ángulos. No obstante, ambas coinciden en el deseo de los aficionados. Si el mundo del tenis, con la excepción de Davydenko, echa de menos la participación del manacorí en los grandes torneos, el mallorquinismo se pregunta hasta qué punto era trascendente la aportación del lateral. Tras la cesión de Luna para la izquierda, se convierte en urgente la contratación de otro peón en la diestra. Y puede no ser suficiente. Ahora que Gio ha entrado en forma, las ventanas chirrían por otros goznes.

     

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