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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 21
    Marzo
    2014

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    Después de la calma, viene la tempestad

    Mientras Serra se retiraba a sus cuarteles para contar las bajas, Utz Claassen, puesto que Blum no es más que un mandado, ha vuelto a aprovechar la víspera de un partido para romper la tregua y continuar con sus planes de asedio.

    El equipo les importa un bledo y el club tal vez dos. Solamente se mueven por la conquista del poder facilitada por los inconsecuentes desmanes de Gabriel Cerdà, con la clara estrategia de socavar la figura del máximo accionista. No seamos ingenuos. La dimisión del director general como apoderado no responde a la inútil estratagema de asentar la ingobernabilidad de la institución.

    El objetivo no es sino conducir al presidente y el vicepresidente a votar conjuntamente los nuevos nombramientos y, si cabe, el cese del periodista alemán, para involucrar a uno en el desastre del otro e insistir en la inexistente complicidad del pollencí y el pobler.

    Pero más allá de los minutos de gloria a los que siempre hay quien quiere acceder, la sociedad mallorquina en general y los seguidores mallorquinistas en particular, son lo suficientemente maduros como para ser plenamente conscientes de quién es cada cual y Herr Professor, Terrasa y su dimitida compañía, o comparsa, no tienen mayor credibilidad que sus compañeros de Consejo, por no decir que no tienen ninguna.

    En su litigante afán el efímero expresidente del Hannover elige erróneamente sus armas. O no sabe seleccionarlas o se equivoca quien le aconseja. No puede esgrimir ni una sola iniciativa en beneficio del club, ni una sola actuación que no haya sido para vender humo o aprovecharse de la imagen de otros. Por desconocimiento incluso ha errado en el escenario desde el que desarrollar sus quiméricas tesis. Lo hace tan mal que terminará por conseguir el efecto contrario al que pretende y generará en la opinión pública más simpatías hacia sus enemigos que para sí mismo.

    Esta pesadilla ha entrado en fase de total aburrimiento. La interminable guerra de la planta innoble deviene cansina. Tener que destinar un solo segundo a contarla te deja una sensación inexplicable de hastío y pérdida de tiempo. Pero algún día terminará por imponerse la verdad y el tiempo habrá puesto a cada cual en su sitio. Entonces las lanzas de la desinformación que hoy impera, se tornarán cañas.

     

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