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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 26
    Abril
    2014

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    Del purgatorio al infierno

    El Mallorca ni siquiera ha rozado el cielo en todo lo que llevamos de temporada, pero el purgatorio desemboca en el infierno igual que el calvario terminó en crucifixión.  La línea que separa el éxito del fracaso es tan fina que el simple vuelo de una mosca la rompe. Los de Carreras, sumamente tozudo en sus decisiones, ayer lo vivieron en sus propias carnes. En el minuto 77 Nsue habilitaba a Hemed, una de las terquedades del entrenador, para el 0-1, pero el isarelí, desconectado hace demasiado tiempo de la realidad, no acertó ni a tocar el balón a treinta centímetros de la portería y sin guardameta. Solamente pasaron dos minutos para que Viguera, la estrella local, pusiera nuevamente en evidencia a la zaga balear, la peor de la categoría por méritos propios, ante la ceguera del Noi de Sant Pol, que tuvo motivos más que sobrados para remitir nuevamente a la ducha a sus pupilos mucho antes del intermedio.


        Seamos rigurosos. De no haber sido por Miño el Alavés pudo haber llegado al descanso con cuatro a cero a su favor. El Mallorca había hecho agua en todas sus líneas y hubo que disolver una pastilla de litines en ella para lograr una efervescencia que apenas duró un cuarto de hora. Mientras Crespo se lucía ante un remate, el único, de un Gerard Moreno inútil si le alejas del área, el israelí, seguía sin justificar la extraña fe que Carreras ha depositado en él, al cruzar en exceso otra vez solo en el área. ¡Quién le ha visto y quién le ve! Una vez más los jugadores saltaron al terreno de juego con tres cuartos de hora de retraso y se retiraron treinta y cinco minutos más tarde, después de perdonar lo imperdonable. Pero no nos engañemos, hasta un empate hubiera sido una bendición. La derrota fue un justo castigo a la falta de ambición y autoridad sin que, a excepción del portero, se pueda salvar a nadie de la debacle.

     

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