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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 26
    Agosto
    2013

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    De un circo al otro

    Cuando al filo de las ocho de la tarde abandonaba el Palma Arena después de presenciar el espectáculo del Cirque du Soleil, Alegría, aún desconocía que la jornada terminaría con otra clase de circo y una profunda tristeza. Había disfrutado de una representación donde todo es metódico y no se escapa un solo detalle artístico y apenas una hora más tarde pasé a presenciar el compendio de un caos absoluto, si es que el desorden puede definirse de alguna manera. Salía de un escenario en el que cada movimiento era perfecto a otro en el que nadie seguía un guión, probablemente porque nadie en el Mallorca ha conseguido implantar una idea, un patrón, una filosofía  y una disciplina tanto mental como física a su servicio. Más allá del éxito no hay mucho, pero detrás del fracaso sólo queda la nada.

    LA LEY DE MURPHY no reconoce que todo sea malo, sólo consiste en recordar que si algo tiene la menor posibilidad de salir mal, lo hará irremediablemente. Y por desgracia, en el club de nuestras peores pesadillas, son demasiadas cosas las que predisponen al tropiezo. Que no transformes dos oportunidades de gol y te marquen la primera vez que te contraatacan, que te expulsen dos jugadores, uno de ellos injustamente, y te piten en contra un penalti inexistente. Sí, es cierto. Pero también lo es que has salido a disputar el segundo partido de Liga aplicando en la alineación remedios bastante peores que la enfermedad del primero, empeorando defensa, debilitando el centro y minimizando tu ataque. Oltra no ha aprovechado el trabajo veraniego.
    UN JUGUETE ROTO es lo que el técnico tiene entre manos, con el agravante de que ya no funciona antes de estrenarlo porque, seguramente, nadie ha leído las instrucciones. Si alinear a Bigas de central por la derecha, siendo zurdo, es una aberración, tampoco tenía mucho sentido enviar a la cal de la izquierda a Nsue, reponer a Kevin, precipitar el debut de Iñigo Pérez e insistir en Víctor como delantero centro. Peor aún no introducir ningún cambio hasta el minuto 61 tras una primera parte desastrosa. Y así, capítulo tras capítulo, la responsabilidad del técnico también debe formar parte de la reflexión, por fácil que resulte linchar a los inquilinos del palco y silbar con todo merecimiento a algunos de los que pisan, sólo eso, el terreno de juego.

    OCHO GOLES EN DOS PARTIDOS son muchos por más que te metan uno por un error arbitral cuando acaricias la reacción. Tamaña realidad nos obliga a preguntarnos en qué se ha estado trabajando durante toda la semana en aspectos defensivos, porque si el Mallorca aún aspira al ascenso, la primera tarea es la de mantener su portería a cero. No es solamente un problema de nombre, ni de hombres, sino de conceptos, posiciones y anticipación. En las actuales circunstancias convocar a Geromel para tenerlo en el banquillo contemplando el desolador paisaje es un capricho del todo inaceptable. Si se va, adiós muy buenas, no contamos con él. Pero si se queda o mientras esté, incluso cojo es mejor zaguero que los cinco que ya ha alineado Oltra.     

    HAY OTROS CIRCOS reconocidos, como la Fórmula 1 y el mundial de motociclismo. La mañana nos había dejado dos remontadas increibles, la de Fernando Alonso y la de Luis Salom, en Brno, para alcanzar el primer puesto que Marquez le birló a Lorenzo. Pero esto es cómo acaba y no cómo empieza. Pobre consuelo al recordar el brillante inicio del Mallorca la pasada temporada, que finalizó en drama. De aquel vodevil surge esta tragedia, pero no es momento para llanto, desunión y guerra civil, sino para tomar las decisiones necesarias. Quedan cinco días. Se cierra el mercado y el tiempo apremia en mayor medida que la paciencia.

     

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