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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 04
    Febrero
    2014

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    Continuidad sin argumentos

    En fútbol todas las teorías son buenas, sobre todo si los resultados acompañan. No hay hipótesis que se sostenga cuando las victorias escasean. Hay quien afirma que es preferible cesar a los entrenadores antes de las fiestas navideñas y, si nos basamos en la experiencia de estas últimas temporadas en el Mallorca, tienen razón. Caparrós sustituyó con éxito a Laudrup en la octava cita del campeonato y en cambio, Gregorio Manzano no pudo rellenar el socavón causado por el de Utrera a falta de quince jornadas para el final y con un equipo sensiblemente más dotado que el anterior.
     
    Luego está el manejo del concepto tiempo. Las decisiones no se deben tomar porque haya o no semanas por delante para remediar situaciones. Cuando alguien dispone de más de cinco meses para enderezar el rumbo de una nave y dominar a su tripulación, no cabe supeditar su cese o continuidad a la duración del calendario. Pierda o gane el Mallorca en Alcorcón, José Luis Oltra no será mejor o peor entrenador que ahora. La pregunta es si , más allá de sus conocimientos y dedicación, es el técnico idóneo para revertir el rendimiento de una plantilla limitada en proporción no muy diferente a las de sus competidores. Y yo, particularmente, creo que no.

    Pocos días después de aterrizar en el club de sus intereses, que no de sus amores, el empresario alemán Utz Claassen lanzó aquella ingeniosa ocurrencia “quien forma parte del problema, no puede ser la solución”, en referencia a Pedro Terrasa. Después convirtió al problema de marras en su delegado y compañero de fatigas casi permanente, de lo cual colegimos que el obstáculo habita en sí mismo y no en terceros.
      Podemos aplicar el mismo criterio en el caso que nos ocupa porque, aunque pudiéramos admitir que la incoherencia constante del entrenador no es la única razón del bajo rendimiento del conjunto, la evidencia de su responsabilidad tendría que inhabilitar la falsa confianza depositada en él, quizás más por necesidad que por convicción. Aún peor.

     

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