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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 08
    Enero
    2012

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    ¡Con qué poco nos conformamos!

    Echamos de menos aquel Mallorca de Luis Aragonés, quien decía que un empate no sirve para nada. Ahora, en las actuales circunstancias, un punto nos parece oro, aunque sea a costa de un Levante que, consciente de su clasificación y sus verdaderos objetivos, va a ser un chollo de aquí a final de temporada, no va a arriesgar, jugará cómodamente, a verlas venir como hizo ayer frente a un equipo ilusorio más que ilusionante.

    Más agobiado e incapaz de dar una imagen de mínima solvencia, eran los insulares quienes debían arriesgar en busca de los tres puntos. No lo hicieron porque, aunque su actitud fue distinta a la mostrada el miércoles en Anoeta y su disposición defensiva también, carecen de ambición, de confianza en sí mismos y, por qué no decirlo, de calidad suficiente.

    ¡Qué fáciles de contentar somos cuando en medio del desierto de juego que contemplamos, Tissone nos parece un oasis y Pereira sus palmeras. Todo lo demás, salvo Aouate y los centrales, es una inmensa e interminable extensión de arena sin esperanza de encontrar un remanso en el que aplacar nuestra sed de fútbol. ¡Qué sencillo resulta ser titular en este conjunto!, si Cendrós y Bigas nos parecen indiscutibles -el zurdo mejoró actuaciones anteriores, sin desmerecer de Cáceres-y Pina, probablemente el futbolista que más faltas comete en Primera División, ha relegado al banquillo a Martí y Joao Víctor. Hasta suspiramos por el desconocido Ogunjimi, con tal de no tener que esperar un penalti para que marque Hemed o Víctor sea la referencia incuestionable. Llegamos al extremo de imputar a la mala suerte que el portero granota, Munúa, tuviera el acierto de sacar los dos únicos remates con los que acertaron Bigas y Martí.
    Si permitimos que Farinós se irrogue el papel de Xavi sin inmutarnos, es que algo va mal, pese al empate, al puntito que nos alegra y la tacita a tacita a que nos aferramos.

     

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